Desde la perspectiva marxista, el objeto arquitectónico funge como
respuesta al espacio donde el modelo necesita reproducir su capital, bajo este
esquema la infraestructura es el “conjunto de elementos o servicios que se
consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización
cualquiera que esta sea y en ese sentido el objeto arquitectónico[1] será
producto de esta respuesta cuando designamos obras bajo esa etiqueta.
Por lo cual el objeto arquitectónico busca homogenizar la ideología para
su mayor aceptación y compresión sin ser cuestionado su función o uso, el
concepto de homogeneización consiste en la desideologización del mensaje
arquitectónico; en el que el discurso es desestimar las huellas ideológicas que
identifiquen una persona en una corriente oriunda a la posición ideológica que
por su arquitectónica oriunda manifiesta. La homogeneización arquitectónica
procura banalizar el contenido de un programa arquitectónico dotándolo de
aspectos internacionales que presenten majestuosidad en su construcción
llamando la atención del poblador sobre hechos que, por su naturaleza, puedan
interesar a un público amplio e inespecífico. Poniendo en cuestión si el
concepto de homogeneización
arquitectónica es suficiente para asegurar que las ideologías mueren en
un proceso de homogenización globalizada creando una mayor imprecisión ideológica
donde los destinatarios muestran
actitudes contradictorias; por un lado se manifiesta un cambio en la
manifestación de posturas ideológicas, que da lugar a nuevas formas
comunicativas y expresivas del objeto arquitectónico haciéndolo aceptable para
la población y por el otro el usuario del objeto arquitectónico al no sentirse
identificado con el discurso arquitectónico se excluirá del mismo, debido a su
falta de identificación con él.
Por lo cual reconocemos que existen características que el objeto
arquitectónico manifiesta para que se evidencie esta exposición arquitectónica
y la homogenización se pueda llevar acabo ya que es más fácil fetichizar
objetos, pensamientos y sociedades bajo un contexto semejante y general.
A)
Contexto
La arquitectura es un hecho cultural que refleja en todo momento las
condiciones y circunstancias bajo las cuales ha sido concebida y construida,
donde hay una íntima relación entre el significado arquitectónico y el modus
operandi del sistema económico político y social dominante que determina la
riqueza o la pobreza de nuestras ciudades, como lugares propicios para el
desarrollo de la imaginación y el ensueño; entre su elocuencia o indigencia
como estructuras capaces de ofrecer orientación colectiva, y entre los
diferentes modos de concepción, representación e implementación que empleamos
para producir nuestro entorno físico; la construcción arquitectónica como
respuesta a los momentos en los que se desarrolla la población y el capital motivados
por una siempre creciente obsesión por la eficiencia productiva, dan por
sentado que debe existir una relación del todo; transparente y particular entre
el proyecto, representado con total precisión, y la ejecución del edificio cuya
función debe ser entendible y asimilada por la población para su correcta
aprobación
B)
Función histórica
Construcción particular o publica, que realiza una el estado o un
particular, donde el objeto arquitectónico se relaciona con un fin determinado basado
en sus principios, ideas y prácticas de producción determinadas por esta misma
función.
Brindará atención, servicios y será parte de la infraestructura de la
comunidad y público en general, para la realización de todos los trámites
relacionados con la el desarrollo del modelo económico y sus relaciones determinadas
con el propio Edificio con la finalidad de satisfacer las necesidades de
espacios habitables para el ser humano, tanto en lo estético como en lo
tecnológico.
C)
Homogenización de la arquitectura
Un fenómeno que se ve con mayor recurrencia en la arquitectura, es una
cierta tendencia hacia la homogeneización de las formas y recursos
constructivos o materiales, de manera que el contexto físico, social o cultural
en el que se insertan los proyectos tiene cada vez menos importancia haciendo
los desaparecer, y con ello los aspectos propios y característicos de cada
cultura o contexto, tienden también a diluirse, dando lugar una cierta
globalización y homogeneización de la arquitectura. Imitando modas, tendencias
y formas comunes.
D)
Megaproyectos y majestuosidad
Todo proyecto arquitectónico nace de una necesidad, se orienta a la
consecución de un resultado dentro de un tiempo limitado, con un principio, un
fin cuyos, objetivos que determinan el alcance y los recursos del mismo, las configuraciones,
formas, estructura y demás elementos propios del objeto arquitectónico,
integran un elemento de identificación cultural, que incluye aceptación social
de acuerdo a capacidad de permitir o rechazar conductas, ideas, actividades,
reflejar o no relación con el entorno, es por eso que la majestuosidad en los
objetos arquitectónicos para reflejar el estilo arquitectónico imperante en su
época, su obra arquitectónica debe ser diseñada y construida por los mejores
arquitectos en turno, con cualidades que lo destacan como uno de los mejores
entre el contexto dotado de lucimiento, hermosura, grandiosidad, esbeltez,
altura, amplitud, abundancia de en recursos y materiales tanto como para la
estructura y el decorado.
En cuanto a las dimensiones se incluirían actuaciones tales como la
determinación de la localización (lugar) y las condiciones iniciales del lugar;
donde la preparación de la modernización y el dinamismo frente a los modelos de
proyecto ya existentes optimizando las fases de diseño, construcción y
mantenimiento en todas sus vertientes, al igual que facilita la generación de
sinergias entre las distintas etapas del objeto arquitectónico.
E)
Modelo repetitivo
Corresponde a copias de modelos internacionales de
producción masiva, así como negocios réntales en su construcción, aspectos
financieros inadecuados, perjudícales para la sociedad, todas instauradas en la
en la majestuosidad del objeto arquitectónico en México, se trata de
construcciones en masa, con la misma forma y colores.
F)
Desarrollo sustentable
Este concepto, propone garantizar estándares elementales de calidad de
vida a partir de soluciones basadas en la potencial reorganización del modo
productivo que actualmente impera. La noción de desarrollo sustentable refleja
una toma de conciencia de los riegos medioambientales, pero es también un
proyecto de sociedad que trata de conciliar criterios ecológicos, económicos y
sociales; constituida por sistemas de aprovechamiento y reutilización de
recursos naturales.
G)
Certificaciones
Se trata de una declaración con reconocimiento internacional permite
evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios si
bien es cierto que entre las ventajas que los nuevos objetos arquitectónicos
desarrollados bajo este contexto ofertan el incremento de las prestaciones de
sus servicios y productos, mayor satisfacción del cliente, mejor opinión del usuario
y aumento de productividad y eficiencia, así como la reducción de gastos. Sin
embargo, pone en empresas privadas una tarea que debería ser del gobierno. Los
certificados se pagan y son gestionados por una empresa privada, cuando estos
deberían convertirse en leyes que regulen estas prácticas. Por esto, no
estimula la creación de leyes o incentivos gubernamentales.
h)
Mercantilización
Los cambios que se están desarrollando en las ciudades, cuya política urbanística
está basada en una corriente de pensamiento más de corte neoliberal, no solo se
manifiestan en la reducción del espacio público sino también en una transformación
de estos lugares, en un cambio de su arquitectura. La mercantilización es un
proceso más recurrente donde el espacio público es convertido en mercancía no
es el ámbito compartido, sino más bien el escenario de una nueva vida urbana
donde la ciudad
se ha transformado en una galería comercial sobre la base del consumo así en la
mercantilización de la ciudad se produce el traslado de una parte importante de
las actividades y del poder simbólico de los centros urbanos a los espacios
colectivos privados.
[1]
El principal objetivo es servir al hombre, es
decir, el objeto arquitectónico, debe ser capaz de ofrecer un espacio que
permita la realización de una actividad propiamente humana, acorde a las
costumbres, tradiciones, idiosincrasia y antropometría fijada por el habitante,
propio del tiempo y lugar geográfico. RAE.
Diccionario de la lengua española [En línea]. Disponible en:
http://lema.rae.es/drae/.
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