FRANCIS
BACON BARON DE VERULAM
PRIMER
VIZCONDE DE SAINT ALBANS
Y
CANCILLER DE INGLATERRA
Bacon comprobó que en la
ideología del medioevo existía una serie de prejuicios y de representaciones
falsas y desfiguradas (“ídolos') sobre la Naturaleza, que obstaculizaban el
avance de la ciencia. Luchando por un conocimiento efectivamente científico,
enseñó que la “filosofía auténtica” debe tener un carácter “práctico”, debe
construirse sobre la base del análisis de los fenómenos de la Naturaleza y
seguir en sus deducciones los datos de la experiencia. Bacon elaboró el método
empírico en filosofía. Sostuvo que la fuente de todo conocimiento son los
sentidos, y que el objeto de la investigación es la Naturaleza, la materia, que
ésta no es homogénea ni abstracta, que posee diversas cualidades, diversas
formas. Marx señaló que, según Bacon, “los sentidos son infalibles y
constituyen la fuente de todo conocimiento. La ciencia es experimental y
consiste en aplicar el método racional a los datos que nos suministran los
sentidos. La inducción, el análisis, la comparación, la observación y la
experimentación, son las condiciones esenciales de un método racional”. El
hombre no puede conocer ni dominar la Naturaleza, sino “obedeciéndola”, es decir,
siguiendo sus leyes. La Naturaleza se halla en estado de movimiento que, a
juicio de Bacon, es la propiedad interna inalienable de la materia. Reconocía
la variedad cualitativa múltiple del movimiento de la materia, sin reducirlo al
desplazamiento mecánico de los cuerpos en el espacio. Enumeró diecinueve clases
de movimiento. “Las formas primarias de la materia son fuerzas esenciales
vivas, individualizadoras, internamente inherentes a ella y que crean las
diferencias específicas”, escribía Marx, caracterizando las concepciones
baconianas del movimiento. Sin embargo, Bacon no pudo resolver correctamente el
problema de las formas del movimiento de la materia, y su filosofía en general
tiene un carácter mecanicista. Bacon fue el primero que con mayor rigor elaboró
el método inductivo de conocimiento en la ciencia. Afirmaba que en el proceso
del conocimiento hay que partir del análisis de las cosas y de los fenómenos
individuales, que toda verdad auténtica debe apoyarse en el mayor número
posible de hechos, de cuya confrontación obtiene el hombre la posibilidad de
elevarse de lo singular, de lo individual, a lo general, a las deducciones.
CLAUDE
ADRIEN HELVETIUS
Helvecio se proponía aplicar
el principio materialista al estudio de la vida social, pero, como todos los
materialistas anteriores a Marx, tenía una concepción idealista de la historia.
Declaraba que el hombre es un producto del ambiente y que su carácter, lejos de
ser innato, está condicionado por la experiencia y el medio que lo rodea. Era
un punto de partida materialista. La idea de que el ambiente y las
instituciones políticas ejercían una influencia decisiva sobre la formación del
carácter del hombre, señalaba un progreso. De ahí la necesidad de cambiar el
ambiente, la sociedad, las relaciones feudales, lo que constituía una
conclusión revolucionaria. “Si el carácter del hombre es creado por las
circunstancias, hay que hacer, por consiguiente, que las circunstancias sean
humanas”. Las concepciones progresistas de los materialistas franceses sobre la
sociedad, ejercieron influencia sobre los socialistas utópicos de los comienzos
del siglo XIX. Helvecio pretendía que el ambiente social es creado por la
legislación existente, lo cual constituía una tendencia idealista. “Las leyes
lo hacen todo”, declara. En cuanto a la legislación, está determinada por las
ideas que reinan en la sociedad. Helvecio divide las ideas en útiles,
perjudiciales e indiferentes. Los hombres actúan conforme a las ideas que les
son útiles, ventajosas. El mundo espiritual está sometido a la ley del interés.
Los hombres son egoístas por naturaleza. Pero cada individuo está interesado en
tener en cuenta las necesidades sociales, en seguir los dictados del egoísmo
racional, en actuar de acuerdo con las exigencias del Estado, del pueblo. Los
defectos morales provienen de una legislación imperfecta. La explicación
idealista de la sociedad humana le conduce a esta conclusión: “La opinión
gobierna al mundo”. El cambio de ambiente en Helvecio sólo significa la
substitución del orden feudal por el régimen burgués. Bacon adoptó posiciones
idealistas. Su clasificación de las ciencias, a la que da por base las diversas
“facultades del alma” (la memoria, la imaginación, el entendimiento), también
es idealista. Bacon reconocía la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.
Pero, no obstante, la limitación histórica de sus concepciones, su filosofía
significó un gran paso en la historia del materialismo.
PAUL
HEINRICH DIETRICH VON HOLBACH
BARÓN
DE HOLBACH
Considera que el sistema de
la naturaleza, en cuya composición colaboraron Grimm, Diderot, Lagrange y
otros. Minuciosa y en algunos momentos algo pedante, esta "Biblia del
materialismo", como fue denominada, expone la teoría del mecanicismo y
determinismo universales y atribuye a la materia el movimiento con carácter
originario (en las tres formas de inercia, atracción y repulsión). Negada la
metafísica, por carecer de un fundamento inmediato, proclama la absoluta
veracidad de las leyes físicas, convalidadas "a posteriori" por la
experiencia, única fuente del saber, y refuta de manera absoluta la religión,
propugnando abiertamente el ateísmo.
Encerrada dentro del círculo
bastante angosto de un materialismo causalista, la doctrina filosófica de esta
obra supone la continuación y el desarrollo sistemáticos del pensamiento de La
Mettrie, incluso respecto de la moral, aun cuando con leves diferencias; la
conciencia moral, reducida a una disposición orgánica hereditaria moderada por
las costumbres y las sensaciones, es concebida según un individualismo egoísta,
sólo frenado por algunas normas necesarias para la vida social.
El concepto de una voluntad
libre resulta inadmisible dentro de este universo regido por la necesidad; la
sensibilidad es característica de determinada materia (la animal) y no existe
el alma como principio vital inmaterial. Todo está sometido a la ley suprema de
la propia conservación (de nuevo Spinoza) y, en el orden moral, no hay otra ley
que la del amor a sí mismo, el egoísmo, que la física denomina, desde otra
perspectiva, fuerza de gravitación o de inercia. Toda religión es, por lo
demás, corruptora e inútil, y, nacida del temor y de la ignorancia, queda
suprimida por la reforma de las costumbres que supone la difusión de las ideas
ilustradas. Ni el ateísmo ni la filosofía están, sin embargo, al alcance de la
masa.
ANTOINE
LOUIS CLAUDE DESTUTT DE TRACY
Las ideas como fenómenos
naturales que expresaban la relación entre el hombre, organismo vivo y
sensible, y su medio natural de vida. Así, para él, lo que el estudio de la
ideología posibilitaba era el conocimiento de la verdadera naturaleza humana al
preguntar de dónde provenían nuestras ideas y cómo se desarrollaban. La teoría
de que la conducta humana es formada por ciertos elementos ideológicos.
Con su amor a la humanidad y
con el deseo del incremento de la felicidad social, era establecer los
verdaderos fundamentos de la filosofía primera, o, en otros términos, un
tratado completo de los orígenes de todos nuestros conocimientos». Cuanto queda
de dicho plan muestra la exigencia de una ideología (considerada como una parte
de la historia natural) como base de toda ciencia; de ella deriva el saber
humano, desde la gramática a la política. Los principios son considerados en su
mayoría válidos, en cuanto se establece que las ideas provienen de las
sensaciones; algunos principios en torno a particulares innovaciones aparecen
poco sólidos en el conjunto de la obra. Se da a la lógica un valor especulativo
en la busca de la verdad; pero el sensualismo, que está en la base de esta
enciclopedia sistemática, resulta netamente anti metafísico en los mismos
esquemas racionalistas.
Extracto razonado de la
ideología:
·
La
facultad de pensar consiste en modificar una multitud de impresiones de
modificaciones de maneras de ser que acontecen en nuestro interior que
comprendemos bajo la denominación general de ideas o percepciones
·
De
la sensibilidad y de las sensaciones, la sensibilidad es propiamente dicha la
virtud de la cual recibimos impresiones de diverso tipo
·
Del
juicio y las sensaciones de valor la facultad de juzgar o en enjuiciar una
especie de sensibilidad
·
De
voluntad y las sensaciones del deseo la voluntad es una cuarta especie de la
sensibilidad es la facultad de sentir deseos, nuestros deseos son las
consecuencias de nuestras percepciones y tienen la particularidad de hacernos
felices o desgraciados si son cumplidos o no
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