LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS IDEAS
TALCOTT PARSONS
En sus dos
libros publicados en 1971, conocidos en español como La sociedad y El sistema
de las sociedades modernas, Parsons completa su formulación acerca del
individualismo, de sus orígenes y de las modificaciones que sus componentes han
sufrido a lo largo de la historia para convertirlo de una orientación subjetiva
pautada socialmente en una característica cultural de las sociedades
occidentales en su conjunto, y que sólo puede desarrollarse plenamente en el
marco de la participación voluntaria en asociaciones diversas, pertenecientes a
las diferentes esferas que progresivamente se fueron diferenciando en la
sociedad con la modernidad. Sin embargo, es a partir del análisis que el autor
propone en estos y otros textos de su producción tardía, que se ha iniciado el
debate con respecto al papel que le adjudica a las asociaciones en cuanto
posibilitadoras o restrictivas del desarrollo del individuo. La discusión gira
sobre todo en torno a un concepto complejo formulado por Parsons, el de la
comunidad societaria. Conviene detenerse un tanto en él, para valorar su
importancia.
En primer lugar, la comunidad societaria es una
noción con la que, según mi interpretación, Parsons intenta recuperar tanto la
dimensión de la Gemeinschaft (comunidad) como de la Gesellschaft (sociedad o
asociación) y a la vez romper la concepción dualista que las opone.11 Toda
sociedad, no importa su grado de desarrollo evolutivo, tiene como núcleo de su
integración a la comunidad societaria. Puede implicar más elementos
“comunitarios” o “asociativos”, o sea que los lazos que liguen a sus miembros
pueden surgir de bases adscriptivas como la semejanza étnica, el compartir la
misma religión, etcétera, o de bases adquiridas, como los intereses comunes y
la voluntad de formar parte de un todo al cual se adhieren más o menos
racionalmente. Pero existen elementos de ambos tipos en todas las sociedades
conocidas y lo que las diferencia es el predominio de unos u otros. En segundo
lugar, creo que, sin ser quizás del todo consciente de ello, Parsons recupera
la noción durkheimiana de la sociedad como una entidad sui generis, que es más
que la mera sumatoria de los miembros que la componen.
El conjunto de los miembros, tanto actores
individuales como grupos y colectividades diversas, en interrelación e
interacción, más el conjunto de las reglas, normas y valores que los rigen.12
La comunidad societaria es para Parsons una organización colectiva con un
sistema de normas (1987: 21); el aspecto normativo, dice
siguiendo a Weber, se denomina sistema de orden legítimo; el colectivo, implica
la agrupación más o menos cohesionada de la multiplicidad de asociaciones,
grupos e individuos que componen la sociedad.
En tercer
lugar, como un aspecto fundamental del proceso de progresiva diferenciación de
la comunidad societaria, es importante señalar el énfasis que Parsons le otorga
al cambio de las bases y las formas en que se gesta la lealtad que la comunidad
societaria requiere para su de sarrollo y funcionamiento. El tema de la
legitimación cultural, que Parsons retoma de la obra de Weber y al cual le da
un sesgo personal, prefigura la posterior importancia que autores
contemporáneos como Habermas le han dado al problema. Asimismo, el problema
relativo a los orígenes y gestión de la lealtad tanto a la comunidad societal
global como a diferentes grupos, organizaciones y asociaciones, es de
importancia crucial en el pensamiento sociológico actual.
Los procesos de legitimación, aunque diferentes a
lo largo del tiempo, tienen por objetivo siempre el lograr que los miembros de
un grupo o de una sociedad consideren como válidas las prescripciones
normativas que rigen su interacción. La propuesta parsoniana consiste en
suponer que diferentes culturas han legitimado el orden que sus comunidades
consideran válido a partir de diferentes instancias: el poder político y
económico o la religión aceptada. De hecho, Parsons señala que la progresiva
diferenciación de la comunidad societaria a través de las distintas etapas de
su desarrollo, en las diferentes sociedades que dieron origen a la sociedad
occidental, se produce en gran medida como consecuencia de la separación de la
esfera religiosa como entidad autónoma con respecto a la colectividad
territorial y política y, a la vez, de que los valores generados por las
colectividades religiosas crecientemente autónomas van incidiendo en la cultura
de la colectividad total.
En el caso de la gestación de la lealtad, o lo que
es lo mismo, de cómo se generan los sentimientos de obligación que los miembros
experimentan con respecto a los grupos de los que forman parte, Parsons formuló
la distinción entre solidaridades relacionales adscriptivas (las que se derivan
de la pertenencia a la misma familia, el mismo grupo étnico o la misma clase
social, o del hecho de compartir una misma localización territorial) y las
solidaridades derivadas de la adhesión a entidades abstractas e inclusivas como
la nación o del involucramiento en relaciones organizadas en torno a intereses
compartidos. Las sociedades, al diferenciarse, generan una pluralidad de
agrupamientos; esto hace que “la reglamentación de las lealtades hacia
la comunidad misma y hacía varias otras colectividades constituya un importante
problema de integración para la comunidad societaria”
En cuarto lugar, es importante señalar que Parsons
reconoce como un elemento constitutivo de la comunidad societaria moderna el
pluralismo asociativo, o sea que las personas forman parte de una multiplicidad
de agrupaciones y asociaciones, de muy diversa índole, cada una de las cuales
tiene un conjunto de valores más o menos institucionalizados y diversos
objetivos, y reclama lealtad a ese marco normativo y exige a su vez la
solidaridad y el compromiso por parte de sus miembros. Esto, lejos de parecerle
conflictivo,13 constituye para él la fuente de la democracia, la tolerancia, la
libertad y la tendencia a la nivelación de los privilegios socialmente
sancionados. Es de alguna manera el reconocimiento del peso creciente de la
llamada “sociedad civil”, cada vez más compleja y diferenciada, y también, de que
las asociaciones autónomas son el ámbito en donde se desarrollan los
individuos, también con grados de independencia y responsabilidad crecientes.
Sin embargo, Parsons no hace el suficiente hincapié en los elementos de
conflicto, tensión e insatisfacción que el pluralismo asociativo puede de hecho
generar, y sólo menciona de pasada los conflictos de lealtades en pugna.
Que el sistema de valores correspondientes al
conjunto de la comunidad societaria sea cada vez más general e inclusivo puede
generar, además de los beneficios de la tolerancia, que muchos sectores no
reconozcan la vigencia de valores que pueden ser cruciales para el conjunto de
la sociedad. Parsons, como de costumbre, y a diferencia de Durkheim y Weber,
pinta un cuadro excesivamente armonioso de la cultura contemporánea. Su deuda
es evidente para con la concepción durkheimiana de la sociedad civil como
conjunto de grupos y asociaciones diversos, cada vez más organizadas en torno a
intereses, en los cuales los individuos participan voluntariamente y que son a
la vez los mecanismos y los ámbitos idóneos para la gestación de nuevas formas
de solidaridad (cf. Durkheim, 1990). Pero, a diferencia de Durkheim, no concibe
a las asociaciones como involucradas en relaciones de fuerza y en precario equilibrio
con el Estado y las otras instituciones societales como la Iglesia y la
familia, sino que las concibe como un ámbito complementario, aunque cada vez
más importante para el desarrollo individual.
¿En qué consiste el individualismo
institucionalizado moderno desde la perspectiva parsoniana? Como actitud
subjetiva socialmente aceptada y promovida, implica por una parte autonomía del
individuo, con respecto a los controles autoritarios de cualquier tipo, y por
otra la responsabilidad por sus propias decisiones, tanto las que lo involucren
personalmente como las que tengan repercusión para otros.
Trasciende por lo tanto la mera autoorientación, ya
que, si bien se considera válido el buscar la satisfacción de los propios
intereses, esa actitud sólo puede desarrollarse en un contexto social
específico. El conjunto de componentes culturales de ese contexto social es lo
que Parsons identifica como propio de la modernidad, y están inextricablemente
unidos a la validación del individualismo. Éste sólo puede institucionalizarse
en un ámbito donde predomine el no autoritarismo, el pluralismo, la tolerancia,
donde predomine una tendencia a la igualación creciente y a la democracia, y
donde se defiendan los derechos de las personas, sin tener en cuenta elementos adscriptivos.
En las sociedades modernas se conforman múltiples asociaciones en torno a los
intereses más diversos, en las que los individuos participan voluntariamente y
es a través de ellas como las personas privadas pueden incidir en lo público.14
Lamentablemente, Parsons no abunda sobre el carácter de esos agrupamientos, ni
establece relación alguna entre los componentes estructurales de cualquier
sociedad como la familia, los grupos religiosos y las asociaciones políticas o
de cualquier tipo, ni define con más precisión su papel, más allá de constituir
el ámbito propio del desarrollo del individualismo contemporáneo.
LA BASE EXISTENCIAL
ROBERT KING MERTON
Toma como objeto de estudio las relaciones de
interdependencia sociocultural, las estructuras, los procesos y las conductas
sociales. Está orientada al conjunto de la sociedad o dirigidas al ámbito de
problemas y objetos de la convivencia sociocultural. Existe una gran abundancia
de teorías sociológicas, lo que hace difícil encontrar una que pueda ser válida
como “regla general”. A la vista de la gran dificultad que entraña el intento
de hallar una teoría sociológica general, R. K. Merton recomendó la
conveniencia de elaborar, ante todo, teorías de alcance intermedio.
Sorokin y su primo Lazarsfeld fueron una importante influencia para Merton,
induciéndolo a los estudios de este tipo de teorías.
Teoría funcional y estructuralista (1985) Es uno de
los padres de la escuela estructural funcionalista. Para Merton, la sociedad es
un sistema que está constituido por una estructura que permanece en el tiempo,
siendo un sistema un conjunto de elementos interdependientes, en equilibrio y
que tienen la posibilidad de cambiar. Por este motivo, a la teoría se la ha
denominado sistémica. Eso fue tomado de la teoría parsoniana.
Los elementos que integran el sistema son
subsistemas interdependientes, que cumplen funciones sociales necesarias para
el funcionamiento, regularidad y estabilidad de todo el sistema. La unidad
funcional debe ser entendida en el conjunto de la realidad y debe considerarse
como un elemento central la especificación de las unidades funcionales y tomar
en cuenta que existen disfunciones dentro de la sociedad y la cultura y estas
también forman parte de la supuesta unidad funcional, ya que las disfunciones
son en ciertas formas un tipo de función.
Merton considera a la estructura como un sistema de
relaciones relativamente estables entre las partes de un conjunto, y la
estabilidad deriva de la permanencia de los actos sociales más allá de las
personas.
La sociología de la ciencia fue un campo en el que
Merton estaba muy interesado y se mantuvo apasionado a lo largo de su carrera.
Merton estaba interesado en las interacciones y la importancia entre las
estructuras sociales y culturales y la ciencia. Fue pionero en la investigación
histórica en su tesis doctoral sobre el papel de las instituciones militares en
el estímulo de la investigación científica durante la era de la Revolución
Científica. Merton llevó a cabo una extensa investigación, explicando algunas
de las causas religiosas de la Revolución científica y las normas mertonianas
de la ciencia. Este es un conjunto de ideales que indican los objetivos y
métodos de la ciencia, e incluyen:
·
Universalismo
- según el cual las pretensiones de verdad son evaluadas en términos de
criterios universales o impersonales, y no con base en raza, clase, género,
religión o nacionalidad;
·
"Comunismo"
- la propiedad común de los descubrimientos científicos, según la cual los
científicos renuncian a la propiedad intelectual a cambio de reconocimiento y
estima;
·
Desinterés -
según el cual los científicos son recompensados por actuar de una manera que
aparentemente parece desinteresada;
·
Escepticismo
organizado - todas las ideas deben ser probadas y están sujetas a un escrutinio
comunitario riguroso y estructurado.8
Robert Merton señaló numerosos fenómenos novedosos
como el de obliteración por incorporación, situación que se da cuando un
descubrimiento científico es tan importante que el nombre del científico es
olvidado. O la situación producida cuando se dan descubrimientos científicos
simultáneos, sin que unos científicos conociesen el trabajo de otros. Merton y
sus colegas pasaron mucho tiempo estudiando "cómo el sistema social de la
ciencia funciona de acuerdo con, y a veces también en contradicción con, el
ethos de la ciencia".9 Este nuevo
enfoque en la organización social de la ciencia llevó a Merton a estudiar el
sistema de recompensas, las disputas entre los científicos, y la forma en que
los científicos famosos a menudo reciben un crédito desproporcionado por sus
contribuciones, mientras que los científicos menos conocidos reciben menor crédito
por sus méritos. Merton llamó a este fenómeno el "efecto Mateo".
Comentarios
Publicar un comentario