En la presente investigación se da un lugar importante al espacio público ya que las políticas urbanas, correspondientes al modelo neoliberal, han estado diseñando, rediseñando y creando espacios públicos con el objetivo de que adquieren nuevos significados con características repetidoras del mismo paradigma en cuestión, perdiendo la capacidad de resolver problemáticas sociales y elevando la calidad de vida de la población y sus habitantes
Espacio
público se refiere a cualquier espacio abierto en el cual se reúne un
determinado número de personas, es de dominio y uso público. Es el lugar donde
cualquier persona tiene el derecho a circular de manera autónoma, donde el paso
no puede ser restringido por criterios de propiedad privada. ¿pero esas
características son óptimas en un modelo neoliberal? El “Espacio público” es un
concepto situado históricamente; sin embargo, tiene una base política y legal
en la democracia liberal es decir es una forma de gobierno que consiste en una
democracia representativa en la que la capacidad de los representantes electos
y la formación del Estado nacional moderno, es el que pretende monopolizar el
poder coercitivo en su propio territorio. Utilizando la discusión de Habermas[1]
(1974) sobre el desarrollo de una esfera pública, el espacio público fue creado
por los burgueses capitalistas del siglo XIX para proteger y expandir sus
intereses comerciales contra la aristocracia y otros regímenes no democráticos,
definiendo y controlando el espacio. Concebir al espacio público como una mera
zona de intercambio de argumentos entre la hegemonía dominante imponente de
decisiones a los miembros de la comunidad en un espacio controlado
Jordi
Borja[2]
(2003) considera importante el estudio del espacio público ya que se lugar
donde se manifiestan las inconsistencias de las políticas urbanas a
consecuencia de las contradicciones del capital ven el espacio público y lugar
donde se encuentran las expresiones resultado de las dinámicas del capital por
ejemplo: relaciones sociales formadas a partir del capital se considera el
espacio público como un espacio en el que se encuentran materializadas ideas de
mercantilización ejecutadas por la clase dominante que ha fomentado la creación
de dispositivos para su participación cada vez más activa en la creación de
espacio público.
Un
planteamiento central según Henry Lefebvre (1976), al considerar que el espacio
público como una construcción social que por ende es una materialización de una
práctica ideología, es decir, los espacios son políticos y su valor no
corresponde por sí mismo, sino que su funcionalidad está ligada a su valor en
determinada sociedad, bajo este planteamiento entendemos que el espacio público
tiene que tener dimensiones físicas claras donde el poblador pueda asimilarse
como una pieza funcional de este espacio donde desarrollara actividades de
acuerdo al contexto histórico político y social en el que este este inmerso,
agregando un valor ideológico dotando de significaciones individuales y
colectivas. En palabras de Neil Smith 2006:75 " la producción del espacio
implica también la producción de significados los conceptos y las consecuencias
del espacio están inseparablemente ligados a su producción física", es
decir el espacio publico como un espacio destinado al ocio diversión o
recreación en la comunidad adoptara las significaciones que la misma población
le dé, estas podrán ser negativas como espacios que podrían facilitar la
delincuencia y drogadicción y en un carácter positivo adoptaran valores como la
convivencia familiar, la armonía social
y la recreación replanteando las relaciones
sociales, estas se encontraran
determinadas por la forma en que la sociedad produce sus medios de vida, es decir
lo que producen y en qué condiciones se produce. Por lo tanto, podremos hablar
de una transformación en el sistema de provisión de los espacios públicos
adecuado a las características políticas económicas y sociales que se estén
viviendo en la región donde este espacio estará inmerso físicamente y
espacialmente.
Desde su creación los espacios
públicos de la ciudad evolucionaron conforme la ciudad y la sociedad, lo
hicieron y son el reflejo de los cambios de la historia. Ello confirma,
igualmente, que la planificación del espacio público es la "raíz" del
urbanismo de la cuidad y la relación con sus habitantes[3]. Según
J. Borja el espacio público se puede valorar por la intensidad y la calidad de
las relaciones sociales que facilita, por su capacidad de mezclar grupos y
comportamientos, de estimular la identificación simbólica, la expresión y la
integración cultural[4]. Así que
podríamos decir que el espacio público urbano sigue siendo el lugar
privilegiado de ejercicio de la ciudadanía y de expresión de los derechos
civiles.[5]
En la gestión contemporánea del
espacio público el Estado funge como un regulador y controlador de las
estrategias políticas, políticas públicas y mecanismos para su provisión a la
población, en este contexto, es entendido como elemento, que ordena y
corresponde entre sí, a el dispositivo[6]
triangular Gobierno-Capital privado-Población. El arte del buen gobierno dirá
Foucault, en su acepción de ocuparse de la población, de hacer seguir una ruta,
de sustentar, de conducir. De hecho, Fourquet y Murard (1978), en esta misma
línea, afirmaban que la función del equipamiento colectivo es producir
integración, producir ciudad.
En la actualidad el espacio público
forma parte de una transformación de los discursos políticos muchos de ellos
dirigidos principalmente a la búsqueda de la implantación de la iniciativa
privada en la producción de espacios públicos y servicios, así como la
aplicación de políticas públicas que permitan la participación activa del
sector privado, en la provisión en el espacio público, mediante mecanismos de construcción,
diseño y operación de espacios públicos, es decir donde cada vez
más se manifieste, la transformación que prevalece a nivel global donde el
capital privado se apodera de funciones públicas. Así, en las sociedades
modernas, las artes del buen gobierno no consisten en aplicar medidas
represivas, sino en la extensión de un control de sí, una búsqueda constante de
la perfecta civilidad neoliberal y globalizada.
Este juego de poderes está inscrito
bajo una serie de dispositivos (Agamben, 2011; Foucault, 1991; Deleuze, 1999) o
máquinas (Deleuze y Guattari, 2000). Al respecto, Agamben (2011) recoge algunos
fragmentos de una entrevista realizada a Foucault en 1977, a propósito del
concepto de dispositivo: Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer
lugar, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos,
instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes,
medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas,
morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no dicho, estos son
los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece
entre estos elementos. el Estado será la parte creadora de los componentes de
dicha red y a su vez, instaura las condiciones de la relación entre el espacio
público y la sociedad.
El espacio modelado a partir de
elementos históricos, económicos y político se constituyen una forma ya sea
ciudad, campo, espacio público, etcétera y se ha transformado en función de
estructuras que forman una totalidad. Lefebvre (1976), resalta estos conceptos
de forma función, administración, y producción como aquellos roles que el espacio
tiene de acuerdo con la reproducción del capital en la concentración de
capitales y producción
Podemos hablar de espacio público,
como un elemento activo de la
trasformación del territorio, su estudio y planificación territorial, se da
principalmente, desde la visión neoliberal y mercantilizada: como recurso
territorial, es decir, como capital humano disponible e institucionalizado;
bajo este panorama, el modo de producción, condiciona la fuente del desarrollo
social, donde se considera al poblador, como destinatario final de las
propuestas del espacio público, y bajo este razonamiento, como un potencial consumidor, generando
patrones que corresponden a modos globalizados de consumo, así como
comportamientos sociales homogenizados, excluyéndolo la activa participación
ciudadana en la toma de decisiones, minimizando aspectos tradicionales de la
región.
[1] Habermas, J.; Lennox, S. & Lennox, F.
(1974). The public sphere. An encyclopedian article. New German Critique, 3,
49-55
[2] Jordi
Borja (Barcelona 1941). Estudios de Derecho en Barcelona y de Geografía,
Sociología y Urbanismo en Paris. Director del Área de Gestión de la Ciudad y
Urbanismo en la Universitat Oberta de Catalunya. Anteriormente fue profesor en
la Universidad de Barcelona, en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la
Universidad Poltécnica de Catalunya. Profesor invitado en Universidades de Paris,
New York, Mexico, Buenos Aires, Santiago de Chile, etc. Miembro del PSUC-PCE
(1960-1985), exiliado entre 1961 y 1968, en la década de los 70 se integró en
los órganos directivos como responsable de Política municipal y movimientos
populares urbanos. Miembro del gobierno de Barcelona (1983-95).
[5]
López de Lucio, r. (2000), “el
espacio público en la ciudad europea: entre la crisis y la iniciativa de
recuperación. implicaciones para Latinoamérica”, 2009. Territorial, es decir,
como capital humano disponible e institucionalizado; bajo este contexto el modo
de producción condiciona la fuente del desarrollo social, donde se considera al
poblador, como destinatario final de las propuestas del espacio público, y bajo
este razonamiento como un potencial consumidor, generando patrones que
corresponden a modos globalizados de consumo, así como comportamientos sociales
homogenizados, excluyéndolo la activa participación ciudadana en la toma de
decisiones, minimizando aspectos tradicionales de la región.
[6]
Un
dispositivo sería entonces un complejo de relaciones entre instituciones
sistemas de normas formas de comportamiento y procesos económicos sociales
técnicos y tipos de clasificación de sujetos objetos relaciones entre estos
usos de relaciones discursivas y no discursivas de regularidades que rigen a
una dispersión curioso porque son prácticas y por eso no es Exacto decir que
los dispositivos capturan individuos en su red sino que producen sujetos que
como tales que dan sujetados a determinados afectos de saber y poder.
Comentarios
Publicar un comentario