TEORÍA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
MAXIMILIAN KARL EMIL WEBER
Filósofo, economista, jurista, historiador,
politólogo y sociólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio
moderno de la sociología y la administración pública, con un marcado sentido
antipositivista. Con su teoría de la dominación burocrática, trata de
establecer las condiciones en las que la persona que detenta el poder justifica
su legitimidad y las formas en que los sujetos sobre los que se ejerce el poder
se someten a él.
Weber insiste reiteradamente en la distinción clara
entre estos terrenos y en el carácter contingente, no fijo, del sentido de sus
relaciones. El orden social y el orden económico dice están mutuamente
condicionados. Según sus proposiciones, cualquier dimensión puede funcionar
como base de las otras; cualquier tipo de poder puede ser el fundamento de los
demás. El poder económico, por ejemplo, puede servir de base para la
adquisición de influencia política, pero a la vez la influencia política puede
llevar a alcanzar ciertas ventajas económicas. De igual forma, el poder
económico puede producir honor o poder social, pero también puede ocurrir lo
inverso, es decir, que el prestigio u honor social constituya la base del poder
económico, o lo que es lo mismo, que la situación estamental condicione una
situación de clase: El origen del poder económico puede ser la consecuencia de
un poder ya existente por otros motivos. Por su parte, el poder no es
ambicionado sólo para fines de enriquecimiento económico. Pues el poder,
inclusive el económico, puede ser valorado por sí
mismo, y con gran frecuencia la aspiración a causa de él es motivada también
por el honor social que produce. Pero no todo poder produce honor social. El típico
patrón
norteamericano, así como el gran especulador típico,
renuncian voluntariamente a él, y de un modo general el poder meramente económico,
especialmente el simple poder monetario, no constituye en modo alguno una base
reconocida del honor social.
Por otro lado, no es sólo el poder la base de dicho
honor. A la inversa: el En el caso específico de las sociedades modernas, Weber
reconoce que el estamento y la influencia política se apoyan en gran medida en
la condición económica. Pero este reconocimiento no debe conducir al
reduccionismo de considerar el poder económico como la base única y
determinante de la estratificación. Este es para el sociólogo alemán el error
propio de la teoría marxista. Desde su perspectiva, ubicar el factor económico
como determinante, sólo tiene validez en referencia a una coyuntura concreta.
No puede pensarse en la determinación del factor económico como una ley
universal: no es más que una de las posibles formas de combinación de los tres
tipos de poder. Existen otras combinaciones en otros contextos históricos (por
ejemplo, en la sociedad feudal el estamento y el honor justifican el poder
económico) así como excepciones en la propia sociedad moderna (por ejemplo, el
caso del “nuevo rico” cuya fortuna no basta para lograr el status de las
“viejas” familias). Por todo esto es preciso distinguir en el plano conceptual
las tres bases de poder (o sea, los tres criterios de estratificación) y
analizar para cada situación particular cómo se relacionan entre sí. No sólo no
es posible para Weber establecer lugares estables para cada una de las
dimensiones, y por consiguiente “índices de eficacia” respectivos, sino que además
postula que no necesariamente hay homología de las posiciones que ocupa el
individuo en los tres tipos de relaciones de poder (aunque generalmente haya
una correlación marcada). Esto significa que un individuo puede estar en un
nivel alto en una de las jerarquías, por ejemplo, en la de clases, y en un
nivel bajo en otra, la de status. El honor adscrito a una persona puede
relacionarse con su situación de clase, pero no necesariamente debe ser así.
“Las diferencias de clase puede combinarse con las más diversas diferencias
estamentales y, tal como hemos observado, la posesión de bienes por sí misma no
es siempre suficiente, pero con extraordinaria frecuencia llega a tener a la
larga importancia para el estamento.
Esta posibilidad de que la situación de clase y la
situación estamental no coincidan en cuanto a su posición jerárquica en las
respectivas escalas, es decir, de que no haya una correspondencia vis a vis
entre una determinada situación económica y una determinada situación social,
es ejemplificada por Weber con el caso de un funcionario, un estudiante y un
oficial que, teniendo situaciones de clase enormemente diferentes (determinadas
por su patrimonio), comparten no obstante su condición estamental, en la medida
en que tienen los mismos modos de vida creados por la educación. De todo esto
podemos concluir que, si una de las más importantes tesis de Marx y Engels -
que pretende trastornar toda la concepción de la sociedad y de la historia
reinantes- es la de la determinación en última instancia por la economía,
las esferas económica, social y política bases
respectivas de la división en clases, estamentos y partidos, y rechaza la
posibilidad de adjudicar a una de ellas la determinación en última instancia.
El hecho de que uno de los órdenes condicione a otro depende siempre de la
coyuntura histórica, y todas las relaciones son en teoría igualmente probables.
IDEOLOGÍA Y UTOPÍA
KARL MANNHEIM
Fue un sociólogo de origen húngaro. Estudió en las
Universidades de Budapest, Berlín, París y Friburgo plantea que la sociedad
planificada futura puede tener dos formas distintas: la dominación de una
minoría mediante una dictadura o un nuevo tipo de gobierno democrático. Según
el autor el valor de un diagnóstico consiste en la finura del análisis de los
factores que parecen determinar el curso de los acontecimientos. utópico,
significa lo que no está en ninguna parte. Pero utopía apunta a un ideal que es
a la vez deseable e irrealizable. Ese ideal se refiere a una sociedad humana
que se coloca en un futuro indeterminado a la que se dota de toda suerte de
perfecciones y en la que quedan resueltos automáticamente todos los problemas.
Generalmente las ideologías presentan una sociedad compleja y casi siempre
estática, en el sentido en que ya no es susceptible de progreso. Este ideal es
deseable pero no irrealizable, es una utopía absoluta, a diferencia del de
Mannheim que es una utopía relativa, pues puede realizarse en la siguiente fase
de la historia.
La oposición de ideología a utopía presenta varios
problemas. Si se considera que la ideología afecta a la totalidad de la
conciencia pensante (ideología total) y a la totalidad de los puntos de vista
(ideología general) parece que no existe la posibilidad de que ninguna forma de
pensamiento se escape de la acusación de ideología. La utopía sería un tipo
fundamental de deformación ideológica de la realidad.
Hay que incluir a la utopía dentro de la categoría
del pensamiento socialmente condicionado. Mannheim llama ideología a todo
pensamiento influido por la realidad social, así la utopía entra a formar parte
del ámbito de lo ideológico. Habría entonces ideologías ideológicas e
ideologías utópicas. Criterios de diferenciación entre ideología y utopía:
·
Respecto al
orden social existente: Ambas son ideas desproporcionadas con respecto a la
realidad dentro de la cual tienen lugar y trascienden la existencia social. LA
ideología oscurece la situación de la sociedad. La utopía intenta transformar
la realidad existente en otra más en consonancia con sus propias concepciones.
·
El grupo
portador: La ideología es mantenida por los grupos dirigentes y la utopía por
los grupos oprimidos.
·
Criterio
historicista: Las ideologías nunca consiguen realizar de hecho los contenidos
que proyectaban. Las utopías logran casi siempre realizar su proyecto en la
siguiente fase histórica. La utopía relativa es la que corresponde a una
determinada fase histórica y es considerada como irrealizable sólo desde el
punto de vista del orden social ya existente y establecido. Puede definirse
como lo que no aún es pero se realizará en la siguiente fase de la historia.
·
Respecto a su
desaparición: La muerte de la utopía provoca la muerte del espíritu humano al
dejar al hombre sin ideales que realizar y reduciéndole a una simple criatura
de estímulos, la historia se detiene y el hombre es incapaz de comprenderla. La
muerte de una ideología hace que la realidad social se comprenda mejor y se
descubran nuevos aspectos que antes habían permanecido encubiertos.
Mannheim establece un proceso dialéctico temporal
entre la utopía y la ideológica: lo que en una situación histórica fue utópica,
más tarde se convierte en ideología legitimadora y estabilizadora de la
sociedad. Aunque también puede darse la situación inversa, de la ideología a la
utopía, esto sucede cuando la orientación ideológica tiende a construir una
sociedad nue
Comentarios
Publicar un comentario