Movimiento estudiantil del 68: la rebelión contra el Estado represor
Antes
del 2 de octubre del 68, fuerzas armadas ocuparon escuelas y tomaron la
Preparatoria 1. La presencia de autoridades universitarias impulsó el
movimiento universitario.
El 22 de julio de 1968 policías granaderos
reprimieron una riña entre alumnos de la Vocacional 5 del Instituto Politécnico
Nacional y la preparatoria particular Isaac Ochoterena. Los agentes irrumpieron
en las vocacionales 2 y 5, hiriendo a profesores y alumnos. Tres días después,
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se declaró en huelga
indefinida.
Tras la represión que el cuerpo de granaderos propinó a jóvenes
del IPN y de la Preparatoria 2 de la UNAM, así como a miembros del Partido
Comunista el 26 de julio de 1968, estudiantes del IPN en solidaridad declararon
un paro de actividades. En un pliego petitorio demandaron la excarcelación de
los estudiantes detenidos así como indemnización a los lesionados.
El 29 de julio, el conflicto se extendió por toda la Ciudad de
México, mientras las autoridades pretendían calmar el ánimo previo a los Juegos
Olímpicos que iniciaron el 12 de octubre de ese año. Hubo
autobuses quemados, se paralizó el transporte público, además, de que autoridades
de seguridad reportaron artefactos explosivos y combustible en escuelas.
En este contexto de represión y descontento en toda la comunidad
universitaria del país, el Ejército irrumpió la Escuela Nacional Preparatoria 1
(el actual Colegio de San Ildefonso): de un bazucazo, destruyó la puerta, para
así iniciar la presencia militar en el conflicto, autorizada por el entonces
presidente Gustavo Díaz Ordaz. No obstante, el secretario de
Defensa Nacional, Marcelino García Barragán afirmó que el atentado fue responsabilidad
de los estudiantes: una explosión interna.
La relevancia del movimiento repuntó cuando, el 1 de agosto el
rector de la UNAM, Javier Barros Sierra encabezó una
manifestación de alrededor de 80 mil universitarios y politécnicos, en
protesta por la represión y en demanda de la liberación de los estudiantes
presos. Sobre avenida de Los Insurgentes, la mayor autoridad universitaria
proclamó la frase “únete, pueblo”. Entonces se conformó el Consejo Nacional de
Huelga (CNH) para establecer que las escuelas estarán en huelga, pero no en
paro activo; habrá tres representantes por plantel, y para rechazar la
presencia de organizaciones ajenas a la comunidad escolar.
En ese momento, quedó formalizado en los seis puntos de
un pliego petitorio:
1. Libertad de todos los presos políticos.
2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4. Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto, Raúl
Mendiolea y A. Frías.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos
desde el inicio del conflicto.
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios
culpables de los hechos sangrientos.
No obstante, el Ejército continuó con sus ocupaciones
en las escuelas, plazas públicas del centro de la capital del
país y las calles. Lo que deviene en un entorno de detenciones arbitrarias,
asesinatos y lesiones para estudiantes y la sociedad civil.
Barros Sierra mantuvo sus reclamos y acusó que no recibió
notificación de la ocupación militar de las ocupaciones militares,
además denunció que fue víctima de injurias y difamación. Hasta que anunció su
renuncia el 23 de septiembre de 1968.
“Al decidirse a defender la autonomía, Barros Sierra legitimó al
movimiento estudiantil y lo lanzó por una dirección desconocida: lo sacó del
‘ghetto’ de los radicales y lo incorporó al terreno de los principios de la
defensa de la autonomía y la Constitución… Ya no era un grupito de
estudiantes radicales, sino la masa plural de ciudadanos
que defendía principios frente a la brutalidad policíaca”, dice el analista
Sergio Aguayo en el libro 1968. Los Archivos de la violencia.
El 1 de octubre de ese año, el Ejército desocupó todas las
instalaciones de la UNAM y el IPN que mantuvo tomadas, como un movimiento
estratégico previo a la masacre del día siguiente en la Plaza de las Tres
Culturas.
ELABORO:
FERNADEZ CLIMACO MARTHA ELIZABETH
CIUDAD DE MÉXICO, 16 DE AGOSTO DE 2018
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