LAS PALABRAS Y LAS COSAS: UNA ARQUEOLOGIA
DE LAS CIENCIAS HUMANAS
AUTOR: MICHEL FOUCAULT
LOS TRES MODELOS.
En
un primer acercamiento, puede decirse que el dominio de las ciencias del hombre
está cubierto por tres "ciencias" o más bien por tres regiones
epistemológicas, subdivididas todas en el interior de sí mismas y entrecruzadas
todas unas con otras; esas regiones se definen por la triple relación de las
ciencias humanas en general con la:
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Biología
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Economía
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Filología
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Ciencia que estudia la estructura
de los seres vivos y de sus procesos vitales.
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Ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y
la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer
las necesidades humanas.
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Ciencia que estudia los textos escritos y, en ellos, la
estructura y la evolución de una lengua y su desarrollo histórico y
literario, así como la literatura y la cultura del pueblo o grupo de pueblos
que los han producido.
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Superficie de
proyección
bilógica se toma al hombre como un ser
que tiene funciones que recibe estímulos (fisiológicos, pero también
sociales, intrahumanos, culturales) y responde, se adapta, evoluciona, se
somete a las exigencias del medio, compone con las modificaciones que impone,
trata de borrar los desequilibrios, actúa según regularidades y tiene, en
suma, las condiciones de existencia y la posibilidad de encontrar normas
medias de ajuste que le permitan ejercer sus funciones.
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Superficie de proyección económica, el hombre aparece como un ser
que tiene necesidades y deseos, que trata de satisfacerlos teniendo pues
intereses, pensando en las ganancias, oponiéndose a otros hombres; en breve,
aparece en una irreductible situación de conflicto; esquiva estos conflictos,
huye de ellos o logra dominarlos, encontrar una solución que calme, cuando
menos en un nivel y por un tiempo, la contradicción; instaura un conjunto de
reglas que son, a la vez, limitaciones y vueltas del conflicto. Por último
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Superficie de
proyección
filológica, las conductas del hombre aparecen como queriendo decir algo; sus
menores gestos, hasta sus mecanismos involuntarios y sus fracasos, tienen un
sentido; y todo aquello que coloca en torno a él hecho de objetos, ritos,
hábitos, discursos, todo el surco de huellas que deja tras de sí constituye
un conjunto coherente y un sistema de signos
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función y de la norma
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conflicto y de la regla
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significación y del sistema
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Las reglas o normas por las que se rige la conducta
del hombre
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la
representatividad de la necesidad
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las estructuras de la vida pueden dar lugar a la
representación
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Sin embargo, la función y la norma no son
conceptos psicológicos ni exclusivamente tales; el conflicto y la regla no
tienen una aplicación limitada al solo dominio sociológico; la significación y
el sistema no valen únicamente para los fenómenos más o menos aparentes del
lenguaje. Estas ciencias permiten que el hombre sea interpretado como un ser
social y que esta sociedad esta inmersa en su pensamiento, comportamiento y lenguaje
determinado por una región sociológica donde el hombre trabaja, produce y
consume.
Dejando dos variables el positivismo que
concierne a los conceptos bajo los cuales se racionaliza es decir como un saber
determinado por su conducta y la otra variable su relación con la representación
que actúa como limitantes exteriores de la conciencia por ejemplo la moral y la
ética. estas limitantes exteriores son conceptos que no desempeñan más que un
papel de imagen, las metáforas energéticas y las metáforas geométricas y por la
otra parte se encuentran los modelos constitutivos.
Pero sea la que fuere la naturaleza del
análisis y el dominio al que se aplica, se tiene un criterio formal para saber
qué es lo que pertenece al nivel de la psicología, de la sociología o del
análisis de los lenguajes: es la elección del modelo fundamental y la posición
de los modelos secundarios lo que permite saber en qué momento se "psicológica"
o se "sociológica"
Pero esta superposición de varios modelos
no es una falta de método. Existe tal falta cuando los modelos no se ordenan y
articulan explícitamente unos sobre otros. habla sobre el estudio de las
mitologías indoeuropeas utilizando la base de un análisis de los significantes
y de las significaciones.
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Reinado del modelo biológico (el hombre, su psique, su grupo, su sociedad, el
lenguaje que habla existían en la época romántica como seres vivos y en la
medida en que viven en efecto; su modo de ser es orgánico y se lo analiza en
términos de función).
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Reinado del modelo económico (el hombre y toda su actividad son el
lugar de los conflictos de los que son, a la vez, la expresión más o menos
manifiesta y la solución más o menos lograda).
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Reinado del modelo filológico (cuando se trata de interpretar y de descubrir
el sentido oculto) y lingüístico (cuando se trata de estructurar y de sacar a
luz el sistema significante).
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Freud
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Comte y de Marx
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Goldstein,
Mauss, Dumezi
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Hay que distinguir con cuidado tres
cosas: hay temas con pretensiones científicas que pueden encontrarse en el nivel
de las opiniones y que no forman parte (o ya no la forman) de la red
epistemológica de una cultura
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La epistemología (del
griego ἐπιστήμη epistḗmē, "conocimiento", y λόγος lógos, "estudio") es la rama de
la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento.
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Las figuras epistemológicas cuyo dibujo,
posición y funcionamiento pueden ser restituidos en su positividad por un
análisis de tipo arqueológico; y a su vez, pueden obedecer a dos grandes
organizaciones diferentes: las unas presentan los caracteres de objetividad y
de sistematización que permiten definirlas como ciencias; las otras no
responden a estos criterios, es decir, su forma de coherencia y su relación con
su objeto están determinadas por su positividad sola.
Éstas bien pueden no poseer los criterios
formales de un conocimiento científico: pertenecen, sin embargo, al dominio
positivo del saber.
Es también el mismo caso de lo que hoy se
llama las ciencias humanas; dibujan, cuando se les hace el análisis
arqueológico, configuraciones perfectamente positivas; pero desde el momento en
que se determinan estas configuraciones y la manera en que están dispuestas en
la episteme moderna, se comprende por qué no pueden ser ciencias: en efecto, lo
que las hace posibles es una cierta situación de "vecindad” con respecto a
la biología, a la economía y a la filología que mantienen con ellas una
relación que es radicalmente diferente de la que puede establecerse entre dos
ciencias "conexas" o "afines": en efecto, esa relación
supone la transferencia de modelos exteriores en la dimensión de lo
inconsciente y de la conciencia y el reflujo de la reflexión crítica hacia el
lugar mismo del que provienen esos modelos.
Así, pues, es inútil decir que las
"ciencias humanas" son falsas ciencias; no son ciencias en modo
alguno; la configuración que define su positividad y las enraíza en la episteme
moderna las pone, al mismo tiempo, fuera del estado de ser de las ciencias; y
si se pregunta entonces por qué han tomado este título, bastará con recordar
que pertenece a la definición arqueológica de su enraizamiento, que llaman y
acogen la transferencia de modelos tomados de las ciencias.
Por lo tanto, no es la irreductibilidad
del hombre lo que se designa como su invencible trascendencia, ni aun su gran
complejidad lo que les impide convertirse en objeto de la ciencia. La cultura
occidental ha constituido, con frecuencia, bajo el nombre de hombre, un ser
que, por un solo y único juego de razones, debe ser dominio positivo del saber
y no puede ser objeto de ciencia.
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