El fetiche de la cultura como detonador del lucro publico privado en los espacios públicos en un esquema ascendente
Basándonos en el esquema piramidal que explica la manera en que se desarrollan los paradigmas urbano
arquitectónicos en su base material llamada infraestructura que se aborda en
específico en el desarrollo del espacio público, atreves de proyectos publico
privados, formando a su vez una triada
indivisible entre la población, el estado como institución y el capital
privado, creando los dispositivos, elementos y patrones que permiten el
adecuado desarrollo del sistema, repetitivo
pero desigual donde en un esquema ascendente fetichiza la cultura
A primera vista la cultura como mercancía no tiene nada en especial, no
se trata de un objeto que tiene alguna utilidad o se dirige a la satisfacción
de alguna necesidad, tampoco es producto de un trabajo concreto, en otras
palabras, la lógica cualitativa[1], no
posee ninguna forma tangible, es algo inadmisible a simple vista, porque más
que por más que se le dé vueltas no se puede captar la magnitud del valor que
expresa monetariamente hablando, ni la sustancia del valor en lo estrictamente social, la cultura se
expresa en la mercancía dotándola de valor y no tiene una explicación sencilla en
irracional es un acto según Karl Marx que no se puede entender, en la sociedad
mercantil capitalista es el acto mediante el cual la lógica concreta y cualitativa de la mercancía es expresada en
forma de valor y también es abstraída y subordinada como resultado de la
subordinación de la forma natural, a la forma de valor la mercancía entra en un
entramado donde las leyes del mercado se apoderan de ella con fines de lucro y
explotación en los espacios públicos.
El valor cultural, tiene entre sus fundamentos la teoría del fetichismo
de la mercancía. El espacio público disuelve la cultura como objeto de
deseo, donde la cultura se aprecia como el conjunto de bienes materiales y
espirituales creados por la humanidad en el proceso de su práctica histórico social
del trabajo. Los valores materiales, ante todo, las fuerzas productivas,
pertenecen al campo de la cultura material. Todo lo que es creado por las
superestructuras sociales[2] constituye
el campo de la cultura espiritual: instituciones políticas, obras científicas,
artísticas, condiciones de vida, moral. La cultura material[3] y la
cultura espiritual[4]
están ligadas de la manera más íntima.
La cultura espiritual y las fases
de su desarrollo, dependen del nivel de la cultura material, ante todo de las
fuerzas productivas de la sociedad, está dividida en clases, tiene
necesariamente un carácter de separación. La orientación de su desarrollo está
determinada por los intereses de la clase dominante. El proletariado, al
elaborar su cultura utiliza todo lo valioso que en este terreno fue creado por
las generaciones anteriores, reelaborándolo críticamente y verificándolo a la
luz de su práctica social.
“La cultura proletaria debe ser el desarrollo
legítimo de los conocimientos que la humanidad ha elaborado bajo el yugo de la
sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes, de la sociedad de
los burócratas”
(Lenin 1920)[5]
La cultura proletaria es el patrimonio de las más extensas masas del
proletariado y de las demás clases trabajadoras que siguen al proletariado. El
proceso de la posesión de la cultura por amplias masas trabajadoras constituye
toda una revolución, puesto que el proletariado, cumpliendo su misión
histórica, suprime la división de la sociedad en clases, suprimiéndose al mismo
tiempo como clase, la cultura proletaria de clase es, a la vez, la cultura
humana general de la sociedad sin clases. En este aspecto, la cultura
proletaria se distingue radicalmente de la cultura de todas las demás clases
sociales en que no es una cultura limitada desde el punto de vista de clase.
También se diferencia de aquéllas por su carácter de masas, por su carácter
popular.
Es donde la cultura representa un acto de fe, en la expresión de la
magnitud de valor, es en principio lo que funda a la sociedad mercantil, puede
ser expresiones concretas de objetivos mercantiles. La cultura se ha convertido
en una mercancía que contribuye, por otro lado, apuntalar económicamente a la
sociedad, que trata de establecer una división de carácter clasista con una
lectura económica de superación, por otra parte, con su mercantilización
subordinada a la lógica del capital que sea concebida como un producto material
destinado al intercambio
Trazando una rama de relaciones propias de la sociedad capitalista, que
transfiere al ámbito de la cultura las propiedades que caracterizan a la
mercancía y al capital lo que hacen todas sus dimensiones producto, circulación
y consumo, al mismo tiempo el aspecto cultural queda contaminado por la lógica
capitalista, dicho ámbito también adquieren lugar dentro del sistema de dominación
y contribuye en múltiples niveles en la reproducción de la ideología fetichista
de la clase dominante quién posee más cultura posee un mayor nivel económico y
social expresando el carácter de fetiche de las mercancías expresa partir de
que estas manifestaciones de las relaciones sociales.
Por último, es importante enfatizar que el fetiche de la cultura como
detonador del lucro público- privado en los espacios públicos es una doble
denuncia, no puede ser solamente discursiva, es decir, no puede ser solamente
el discurso de la reformulación práctica, efectiva, de las formas de
producción, circulación y consumo de productos culturales, sino que también
asume las condicionantes de la clase
dominante, que se apodera de los espacios públicos mediante las Asociaciones
Publico Privadas, acotando las posibilidades de lo que hay se presenta exige o
manifiesta como cultura, fetichizando lo que para la población asume y entiende
como cultura, aportando características como la mercantilización y la
exaltación a que las personas con mayor cultura tendrán mayores oportunidades
para desarrollarse mejor en la sociedad.
Explotando al máximo las ilusiones de la población, lo que hacen es
exaltar un proletariado que no tiene conciencia de clase y menos aún de sus
posibilidades de futuro, que va a misa, que se avergüenza de sus manos con
callos y de su ropa con remiendos, que aspira a que sus hijos sean abogados y
sus hijas secretarias, que sólo hace huelgas pequeñitas casi siempre con autorización
legal, pese a lo cual rara vez encuentran la solidaridad de sus iguales, porque
sus dirigentes sólo le han enseñado eso, de ahí que los fetichismos de la cultura sean utilizados por el capital como
términos de superación, distinción que solo busca sociedades consumistas y
globalizadas, piezas en un sistema económico
que cuando se presenta esta cultura en espacios públicos administrados
por el capital privado crea coques ideológicos debido que la cultura es
clasista y no será equivalente para la hegemonía y para el proletariado derivando
en exclusiones sociales.
[1]
Cualitativos son aquellos relacionados con
conseguir un mejor posicionamiento e imagen en el mercado
[2]
La teoría de la base y de la superestructura pone
de manifiesto el nexo que existe entre las relaciones económicas de una
sociedad y todas las demás relaciones de la misma. Se da el nombre de base al
conjunto de las relaciones de producción que constituyen la estructura
económica de la sociedad.
[3]
La cultura material de una sociedad es el
conjunto de objetos utilizados por el hombre y que formaron parte de su vida
cotidiana.
[4]
Cultura espiritual es todo lo que es creado por las
superestructuras sociales y reconocen
que las personas tienen mente y espíritu, buscan un significado y propósito en
su trabajo
[5]
Lenin, Tareas de la Juventudes Comunistas, Pekín
[Beijing], República Popular China, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1976.
Comentarios
Publicar un comentario