Adoptaremos una
profunda reflexión acerca de las
prácticas de producción arquitectónica en la actualidad como respuesta al
pensamiento ideológico inmenso en la arquitectura, derivados el modelo
económico, político y social en que nos desarrollamos en la actualidad, así como la ideología que nos rige para su aceptación o
rechazo y en particular la ideología del individuo, seriamente relacionados en como
uno concibe los entornos de la cuidad, así como la producción arquitectónica donde este
se desarrolla, tomando en cuenta factores como la realidad y principios éticos,
sociales a partir de la cultura y la arquitectura.
Con el objetivo de analizar la ideología y la forma que
compone como parte de la realidad está inmersa en los actos humanos y la
conciencia social, partiendo de su
particularidad en la sociedad, su concepción establecida por el contexto
sociocultural de cada individuo, donde la ideología es un tópico es decir forma
parte de una compleja estructura de la realidad, donde la realidad de ser
humano puede explicarse desde la división en niveles: realidad social, realidad
consciente y realidad inconsciente.
Vistos desde un punto de vista político,
social, económico, cultural e ideológico, en base a las aportaciones con
carácter crítico y reflexivo, podemos deducir qué este ensayo
multidisciplinario comprende diferentes puntos de vista con bases teóricas,
generando una triada indivisible compuesta por: el capitalismo, la ideología y la
arquitectura
existe
una serie de factores que condicionan el funcionamiento de las distintas
estructuras de sociales dirigidas a una evolución banal, creando un fenómeno en
las personas de manera individual y colectiva en el cual se cuestiona la
conciencia social así como los deseos y aspiraciones de una sociedad, que se
enfrenta al consumismo y a los satisfactores instantáneos, que buscan una
acreditación social, aceptación y popularidad, y con este discurso social, implementando en la
colectividad mexicana hipotetizamos que
el fetichismo arquitectónico abarcara una homogenización globalizada en su realidad social, sin
embargo la realidad inmediata y consiente de cada individuo determinara la
forma en que la arquitectura es asumida en su cotidianidad de manera individual
y no colectiva ya que cada persona
asumirá bajo sus propios principio la forma en que se consume y asume dicha
arquitectura, agregando una realidad inconsciente las aspiraciones de cada
individuo y su forma de habitar los espacios.
EL OBJETO ARQUITECTÓNICO PRODUCTO
DE LA HOMOGENIZACIÓN
IDEOLÓGICA
A primera vista la arquitectura
como mercancía tiene una vertiente especial, se trata de un objeto o
espacio que tiene alguna utilidad o se dirige a la satisfacción de alguna
necesidad, es producto de un trabajo
concreto, en otras palabras, la lógica cualitativa, y posee una forma tangible,
es algo admisible a simple vista, que por más que se le dé vueltas no se puede
captar la magnitud del valor que expresa monetariamente hablando, ni la
sustancia del valor ideológico que se impregna en lo estrictamente social, la
arquitectura se expresa en la mercancía dotándola de valor y no tiene una
explicación sencilla según Karl Marx se puede entender, en la sociedad
mercantil capitalista es el acto mediante el cual la lógica concreta y cualitativa de la mercancía es expresada en
forma de valor y también es abstraída y subordinada como resultado de la
subordinación de la forma natural, a la forma de valor la mercancía entra en un
entramado donde las leyes del mercado se apoderan de ella con fines de lucro y
explotación.
El valor de la arquitectura, tiene entre sus fundamentos la teoría del
fetichismo de la mercancía. El espacio arquitectónico como objeto de deseo
estabilidad y confort, donde la arquitectura se aprecia como el conjunto de
bienes materiales y las relaciones espirituales creadas por la humanidad en el
proceso de su práctica histórico social.
Los valores materiales dados a la
arquitectura, ante todo por las fuerzas productivas, pertenecen al campo de la
cultura material. Todo lo que es creado por las superestructuras sociales constituye
el campo de la cultura espiritual: instituciones políticas, obras científicas,
artísticas, condiciones de vida, moral. La cultura material la cultura
espiritual están ligadas de la manera más íntima.
La realidad social del individuo y su simbiosis con la cultura espiritual
y las fases de su desarrollo, dependen del nivel de la cultura material, ante
todo de las fuerzas productivas de la sociedad, está dividida en clases, tiene
necesariamente un carácter de separación. La orientación de su desarrollo está
determinada por los intereses de la clase dominante es decir la imposición de
esta hegemonía sobre los menos afortunados económica mente hablando. El
proletariado, al elaborar su cultura utiliza todo lo valioso que en este
terreno fue creado por las generaciones anteriores, reelaborándolo críticamente
y verificándolo a la luz de su práctica social. Es decir, exaltando las
virtudes de su realidad social inmediata.
La arquitectura proletaria es el patrimonio de las más extensas masas y
de las demás clases trabajadoras que siguen al proletariado. El proceso de la
posesión de la arquitectura por amplias masas trabajadoras constituye toda una
revolución, puesto que el proletariado, cumpliendo su misión histórica,
refuerza la división de la sociedad en clases, al mismo tiempo enfatiza la
distinción como clase proletaria y es a la vez una exponencial gama en las
diferencias arquitectónicas de aquellos objetos arquitectónicos por su carácter
de masas, por su carácter popular. Es decir, al ser más individuos
pertenecientes a las clases trabajadoras más ideológicas se conciben en la
forma de apreciar y dotar de valores al objeto arquitectónico, en su carácter
de masas los proletariados coincidimos de formas diferentes el objeto arquitectónico,
expresando en la vivienda su principal figura.
Es en la vivienda, el hogar o la casa donde representa un acto de fe, en
la expresión de la magnitud de valor, es en principio lo que funda a la
sociedad mercantil, puede ser expresiones concretas de objetivos mercantiles.
La vivienda se ha convertido en una mercancía que contribuye, por otro lado,
apuntalar económicamente a la sociedad, que trata de establecer una división de
carácter clasista con una lectura económica de superación, por otra parte, con
su mercantilización subordinada a la lógica del capital que sea concebida como
un producto material destinado al consumo de electrodomésticos objetos de
confort servicios e infraestructura.
Trazando una rama de relaciones propias de la sociedad capitalista, que
transfiere al ámbito de la vivienda las propiedades que caracterizan a la
mercancía y al capital lo que hacen todas sus dimensiones producto, circulación
y consumo, al mismo tiempo el aspecto social e individual queda contaminado por la lógica capitalista,
dicho ámbito también adquieren lugar dentro del sistema de dominación y
contribuye en múltiples niveles en la reproducción de la ideología fetichista
de la clase dominante quién posee un
hogar habitable bajo los conceptos capitalistas posee un mayor nivel económico
y social expresando el carácter de fetiche de las mercancías expresa partir de
que estas manifestaciones de las relaciones sociales.
Explotando al máximo las ilusiones de la población, lo que hacen es
exaltar un proletariado que no tiene conciencia de clase y menos aún de sus
posibilidades de futuro, utilizados por el capital como términos de superación,
distinción que solo busca sociedades consumistas y globalizadas, piezas en un
sistema económico que enfatiza y sataniza la auto construcción de vivienda al
considerarla vivienda para pobres.
realidad social y la profunda desigualdad en la
distribución del ingreso es una lacerante realidad, sus procesos regresivos
amplían la base de los sectores deprimidos con graves implicaciones sociales,
económicas y políticas, ocasionando expectativas insatisfechas que a su vez
generan renovadas tensiones y conflictos y la proliferación de diversas formas
de confrontación social. las condiciones económicas han transformado la masa del
país en trabajadores.
La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común,
intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital,
pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas
fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los
intereses que defienden llegan a ser intereses de clase y poseen propiedades
agrupadas.
Atributos colectivos de la vivienda son ofrecer refugio y habitación a
las personas, protegiéndolas de las inclemencias climáticas y de otras amenazas
la Organización de las Naciones Unidas en su declaración Universal de los
derechos humanos articulo 25 señala que toda persona tiene derecho a un nivel
de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el
bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la
asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a
los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros
casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias
independientes de su voluntad.
En este señalamiento la vivienda deberá cumplir ciertas condiciones para
ser digna y enfrascado en estas líneas la ideología colectiva y concierte del
ser humano dotará de simbolismos a la vivienda estereotipándola en los modelos
que determina el modo de producción que nos rige.
La vivienda adecuada y digna debe encontrarse en un lugar que permita el
acceso a las opciones de empleo, equipamientos, espacios libres, accesibles al
transporte público, a los servicios de atención de la salud, centros de
atención para niños, escuelas y otros servicios sociales. Es decir, la vivienda
debe construirse en entornos urbanos plenamente dotados. De manera semejante,
la vivienda no debe construirse en lugares contaminados ni en la proximidad
inmediata de fuentes de contaminación que amenazan el derecho a la salud de los
habitantes.
El Observatorio del Derecho Económicos, Sociales y Culturales establece
atributos colectivos y las Condiciones de una vivienda digna y adecuada como
son: La seguridad de la tenencia: la
vivienda no es adecuada si sus ocupantes no cuentan con cierta medida de
seguridad de la tenencia que les garantice protección jurídica contra el
desahucio desalojo forzoso, el hostigamiento y otras amenazas.
Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura:
la vivienda no es adecuada si sus ocupantes no tienen agua potable,
instalaciones sanitarias adecuadas, energía para la cocción, la calefacción y
el alumbrado, y conservación de alimentos o eliminación de residuos.
Asequibilidad: la vivienda no es adecuada si su costo pone en peligro o
dificulta el disfrute de otros derechos humanos por sus ocupantes.
Habitabilidad: la vivienda no es adecuada si no garantiza seguridad física o no
proporciona espacio suficiente, así como protección contra el frío, la humedad,
el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros
estructurales.
Accesibilidad: la vivienda no es adecuada si no se toman en consideración
las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados.
Ubicación: la vivienda no es adecuada si no ofrece acceso a oportunidades de
empleo, servicios de salud, escuelas, guarderías y otros servicios e
instalaciones sociales, o si está ubicada en zonas contaminadas o peligrosas.
Adecuación cultural: la vivienda no es adecuada si no toma en cuenta y respeta
la expresión de la identidad cultural.
Donde los atributos negativos se representan de esta forma Viviendas en
zonas indeseables o en barrios de alta criminalidad, en áreas propensas a
daños, que ya no son convenientes para
los propietarios de viviendas, por ejemplo, por un viaje largo a un nuevo
trabajo, con malos recuerdos para un propietario, como muerte, experiencia
trágica o divorcio, con términos de
financiamiento hipotecario negativos o altas tasas de interés, pagos altos o
saldos de hipotecas al revés, viviendas que causan cualquier otro tipo de
desventaja a un propietario.
La vivienda de los pobres y la mejora de sus condiciones de
habitabilidad, dependen de un firme compromiso político y de la adopción de una
serie de medidas e instrumentos que apoyen los esfuerzos de los segmentos
desfavorecidos de la población para construir o mejorar sus viviendas, parte de
la realidad consciente es la forma en que se habita la vivienda que, en algunas condiciones, aparte de
insalubres, antihigiénicas, son unas condiciones que llevan a estas personas a
verse obligadas a tener que hacer actos que no están bien vistos por la
sociedad. Estos actos suelen ser el hecho de que sus casas no son una gran
atracción estética ya que están construidas con materiales obtenidos del suelo
y de residuos, como basuras, vertederos y otros sitios o materiales donde
impera el color gris estableciendo una relación compleja con la realidad
inconsciente es decir las aspiraciones de cada individuo, que comprende que la
ideología de cada formación social no solamente tiene como función reflejar el
proceso económico, sino también enraizarlo en las estructuras psíquicas de los
hombres de esa sociedad, en la concepción de la ideología, la división de la
sociedad, si es cierto que la participación en el mundo eterno de las ideas
está reservada a todo aquel que, por estar exceptuado del trabajo físico, goza
de un privilegio.
Los hombres hacen ellos mismos su historia, pero hasta ahora no con una
voluntad colectiva y con arreglo a un plan colectivo, ni siquiera dentro de una
sociedad dada y circunscrita. Sus aspiraciones se entrecruzan; por eso en todas
estas sociedades impera la necesidad, cuyo complemento y forma de manifestarse
es la casualidad. La necesidad que aquí se impone a través de la casualidad es
también, en última instancia, la económica. Y aquí es donde debemos hablar de
los llamados grandes hombres. El hecho de que surja uno de éstos, precisamente
éste y en un momento y un país determinados, es, naturalmente, una pura
casualidad. Pero si lo suprimimos, se planteará la necesidad de remplazarlo, y
aparecerá un sustituto, más o menos bueno, pero a la larga aparecerá
Sólo cuando el hombre se coloca frente a lo no deseable que trae consigo
lo inhumano es capaz de identificar, al mismo tiempo, la exigencia implícita de
revertir eso mismo, de expresar el deseo de que no se vuelva a repetir y la
aspiración y el compromiso por afirmar su "contrario". El hecho de
sufrir, resultante de la ausencia de un desarrollo biófilo, produce una
tendencia dinámica a vencer el sufrimiento: no queremos que el dolor y la
muerte tengan la última palabra. El sufrimiento de la humanidad nos llama a
asumir la propia responsabilidad que a cada uno le corresponde ante lo
inhumano, pues aquél como estado afectivo común a todos los hombres interpela al
consuelo de la solidaridad. De esta manera, lo que hace humanista a esta
propuesta antropológica y ética no es la búsqueda de la explotación de las posibilidades
humanas, sino la mirada de misericordia y solidaridad ante la fragilidad
humana.
Por su parte, el poder no es
ambicionado sólo para fines de enriquecimiento económico. Pues el poder,
inclusive el económico, puede ser valorado por sí mismo, y con gran frecuencia
la aspiración a causa de él es motivada también por el honor social que
produce. Pero no todo poder produce honor social. El típico patrón
norteamericano, así como el gran especulador típico, renuncian voluntariamente
a él, y de un modo general el poder meramente económico, especialmente el
simple poder monetario, no constituye en modo alguno una base reconocida del
honor social.
Y a medida que estos productos útiles son asequibles a más individuos en
más clases sociales, el adoctrinamiento que llevan a cabo deja de ser
publicidad; se convierten en modo de vida. Es un buen modo de vida mucho mejor
que antes, y en cuanto tal se opone al cambio cualitativo. Así surge el modelo
de pensamiento y conducta unidimensional en el que ideas, aspiraciones y
objetivos, que trascienden por su contenido el universo establecido del
discurso y la acción, son rechazados o reducidos a los términos de este
universo.
La racionalidad del sistema dado y
de su extensión cuantitativa da una nueva definición a estas ideas,
aspiraciones y objetivos. Es ahí donde la importancia de la vivienda, va mucho
más allá de proveer un techo, que su papel para sostener los medios de vida del
poblador es más importante entre más pobres sean los hogares que la habitan mas
dotes de fetichizarían y aspiración se presentaran inmersos en la ideología de
los habitantes , nuestra época no ha eliminado el antagonismo de las clases; lo
ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos
grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado. Según lo dicho por
Marx, se determina que: la burguesía es la clase de los modernos capitalistas,
son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los
asalariados; el proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son
propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza
laboral para subsistir.
La segunda vertiente parte de los objetos arquitectónicos a gran escala
es decir megaproyectos implantados en la ciudad
que desde la perspectiva marxista, fungen como respuesta al espacio donde el modelo
necesita reproducir su capital, bajo este esquema la infraestructura es el
“conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para la
creación y funcionamiento de una organización cualquiera que esta sea y en ese
sentido el objeto arquitectónico será
producto de esta respuesta cuando designamos obras bajo esa etiqueta. Por lo
cual el objeto arquitectónico a gran escala es decir un megaproyecto busca
homogenizar la ideología para su mayor aceptación y compresión sin ser
cuestionado su función o uso, el concepto de homogeneización consiste en la
desideologización del mensaje arquitectónico; en el que el discurso es
desestimar las huellas ideológicas que identifiquen una persona en una
corriente oriunda a la posición ideológica que por su arquitectónica oriunda
manifiesta.
La homogeneización arquitectónica
procura banalizar el contenido de un programa arquitectónico dotándolo de
aspectos internacionales que presenten majestuosidad en su construcción
llamando la atención del poblador sobre hechos que, por su naturaleza, puedan
interesar a un público amplio e inespecífico. Poniendo en cuestión si el
concepto de homogeneización
arquitectónica es suficiente para asegurar que las ideologías mueren en
un proceso de homogenización globalizada creando una mayor imprecisión
ideológica donde los destinatarios
muestran actitudes contradictorias; por un lado se manifiesta un cambio en la
manifestación de posturas ideológicas, que da lugar a nuevas formas
comunicativas y expresivas del objeto arquitectónico haciéndolo aceptable para
la población y por el otro el usuario del objeto arquitectónico al no sentirse
identificado con el discurso arquitectónico se excluirá del mismo, debido a su
falta de identificación con él.
Por lo cual reconocemos que existen características que el objeto
arquitectónico manifiesta para que se evidencie esta exposición arquitectónica
y la homogenización se pueda llevar acabo ya que es más fácil fetichizar
objetos, pensamientos y sociedades bajo un contexto semejante y general. La
arquitectura es un hecho cultural que refleja en todo momento las condiciones y
circunstancias bajo las cuales ha sido concebida y construida, donde hay una
íntima relación entre el significado arquitectónico y el modus operandi del
sistema económico político y social dominante que determina la riqueza o la
pobreza de nuestras ciudades, como lugares propicios para el desarrollo de la
imaginación y el ensueño; entre su elocuencia o indigencia como estructuras
capaces de ofrecer orientación colectiva, y entre los diferentes modos de
concepción, representación e implementación que empleamos para producir nuestro
entorno físico.
La construcción arquitectónica como respuesta a los momentos en los que
se desarrolla la población y el capital motivados por una siempre creciente
obsesión por la eficiencia productiva, dan por sentado que debe existir una
relación del todo; transparente y particular entre el proyecto, representado
con total precisión, y la ejecución del edificio cuya función debe ser
entendible y asimilada por la población para su correcta aprobación.
La función histórica de su construcción particular o publica, que realiza
una el estado o un particular, donde el objeto arquitectónico se relaciona con
un fin determinado basado en sus principios, ideas y prácticas de producción
determinadas por esta misma función. Brindará atención, servicios y será parte
de la infraestructura de la comunidad y público en general, para la realización
de todos los trámites relacionados con la el desarrollo del modelo económico y
sus relaciones determinadas con el propio Edificio con la finalidad de satisfacer
las necesidades de espacios habitables para el ser humano, tanto en lo estético
como en lo tecnológico.
Un fenómeno que se ve con mayor
recurrencia en la arquitectura, es una cierta tendencia hacia la
homogeneización de las formas y recursos constructivos o materiales, de manera
que el contexto físico, social o cultural en el que se insertan los proyectos
tiene cada vez menos importancia haciendo los desaparecer, y con ello los
aspectos propios y característicos de cada cultura o contexto, tienden también
a diluirse, dando lugar una cierta globalización y homogeneización de la
arquitectura. Imitando modas, tendencias y formas comunes.
Todo proyecto arquitectónico nace de una necesidad, se orienta a la
consecución de un resultado dentro de un tiempo limitado, con un principio, un
fin cuyos, objetivos que determinan el alcance y los recursos del mismo, las
configuraciones, formas, estructura y demás elementos propios del objeto
arquitectónico, integran un elemento de identificación cultural, que incluye
aceptación social de acuerdo a capacidad de permitir o rechazar conductas,
ideas, actividades, reflejar o no relación con el entorno, es por eso que la
majestuosidad en los objetos arquitectónicos para reflejar el estilo
arquitectónico imperante en su época, su obra arquitectónica debe ser diseñada
y construida por los mejores arquitectos en turno, con cualidades que lo
destacan como uno de los mejores entre el contexto dotado de lucimiento,
hermosura, grandiosidad, esbeltez, altura, amplitud, abundancia de en recursos
y materiales tanto como para la estructura y el decorado.
En cuanto a las dimensiones se incluirían actuaciones tales como la
determinación de la localización (lugar) y las condiciones iniciales del lugar;
donde la preparación de la modernización y el dinamismo frente a los modelos de
proyecto ya existentes optimizando las fases de diseño, construcción y
mantenimiento en todas sus vertientes, al igual que facilita la generación de
sinergias entre las distintas etapas del objeto arquitectónico.
La implantación de un modelo repetitivito corresponde a copias de modelos
internacionales de producción masiva, así como negocios réntales en su
construcción, aspectos financieros inadecuados, perjudícales para la sociedad,
todas instauradas en la en la majestuosidad del objeto arquitectónico en
México, se trata de construcciones en masa, con la misma forma y colores.
Añadiendo un desarrollo sustentable a sus filas este concepto, propone
garantizar estándares elementales de calidad de vida a partir de soluciones
basadas en la potencial reorganización del modo productivo que actualmente
impera.
La noción de desarrollo sustentable refleja una toma de conciencia de los
riegos medioambientales, pero es también un proyecto de sociedad que trata de
conciliar criterios ecológicos, económicos y sociales; constituida por sistemas
de aprovechamiento y reutilización de recursos naturales. Legalizado en base de
certificaciones y aprobaciones
internacionales se trata de una declaración con reconocimiento internacional
permite evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de
edificios si bien es cierto que entre las ventajas que los nuevos objetos
arquitectónicos desarrollados bajo este contexto ofertan el incremento de las
prestaciones de sus servicios y productos, mayor satisfacción del cliente,
mejor opinión del usuario y aumento de productividad y eficiencia, así como la
reducción de gastos.
Sin embargo, pone en empresas
privadas una tarea que debería ser del gobierno. Los certificados se pagan y son
gestionados por una empresa privada, cuando estos deberían convertirse en leyes
que regulen estas prácticas. Por esto, no estimula la creación de leyes o
incentivos gubernamentales. Los cambios que se están desarrollando en las
ciudades, cuya política urbanística está basada en una corriente de pensamiento
más de corte neoliberal, no solo se manifiestan en la reducción del espacio
público sino también en una transformación de estos lugares, en un cambio de su
arquitectura.
La mercantilización es un proceso más recurrente donde el espacio arquitectónico
es convertido en mercancía no es el ámbito compartido, sino más bien el
escenario de una nueva vida urbana donde la ciudad se ha transformado en una
galería comercial sobre la base del consumo así en la mercantilización de la
ciudad se produce el traslado de una parte importante de las actividades y del
poder simbólico de los centros urbanos a los espacios colectivos privados.
C O N C L U S I O N E S
La homogeneización arquitectónica procura banalizar el contenido
ideológico de cada habitante, busca el acercamiento generacional o particular
para el consumo de espacios desde una vivienda, pasando por los servicios infraestructura y equipamiento público del
que gozan los centros urbanos concediendo de virtudes al programa
arquitectónico de cada edificación, dotándolo de aspectos internacionales o
regionales según sea el caso que
presenten majestuosidad en su construcción llamando la atención del poblador
sobre hechos que, por su naturaleza, puedan interesar a un público amplio o en
algunos casos a un público específico y particular. Poniendo en cuestión si el
concepto de homogeneización
arquitectónica es suficiente para asegurar que las ideologías dominantes
se encuentran en un proceso de
homogenización globalizada creando una mayor imprecisión ideológica donde
los destinatarios muestran actitudes
contradictorias; por un lado se manifiesta un cambio en la manifestación de
posturas ideológicas colectivas es decir ideologías aceptadas masiva o
regionalmente, que da lugar a nuevas formas comunicativas y expresivas del
objeto arquitectónico haciéndolo aceptable para la población asumiendo una
postura consiente del individuo y su forma de apropiarse de los objetos
arquitectónicos de manera individual y
muchas veces familiar y por el otro el poblador en su forma inconsciente
asumirá una forma individual de apropiación del objeto arquitectónico. Por lo cual
concluimos que por más fuerte que sea la homogenización no abarcara todas las
nociones del individuo, simbolismos, tipológicas, contexto en el que se asume,
que existen de manera individual consiente e inconsciente en el individuo, lo
cual refuerza el dicho popular cada cabeza es un mundo.
R E F E R E N C I A S
Armando CASSIGOLI, Carlos VILLAGRAN:
La ideología en los textos. México, Marcha Editores, 1982-1983. Volumen 1 277p.
263p.
Armando CASSIGOLI, Carlos VILLAGRAN:
La ideología en los textos. México, Marcha Editores, 1982-1983. Volumen 2 263p.
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