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EL OBJETO ARQUITECTÓNICO PRODUCTO DE LA HOMOGENIZACIÓN IDEOLÓGICA



Adoptaremos  una profunda reflexión  acerca de las prácticas de producción arquitectónica en la actualidad como respuesta al pensamiento ideológico inmenso en la arquitectura, derivados el modelo económico, político y social en que nos desarrollamos en la actualidad,  así como  la ideología que nos rige para su aceptación o rechazo y en  particular la ideología  del individuo, seriamente relacionados en como uno concibe los entornos de la cuidad,  así como la producción arquitectónica donde este se desarrolla, tomando en cuenta factores como la realidad y principios éticos, sociales a partir de la cultura y la arquitectura.

Con  el objetivo  de analizar la ideología y la forma que compone como parte de la realidad está inmersa en los actos humanos y la conciencia social, partiendo  de su particularidad en la sociedad, su concepción establecida por el contexto sociocultural de cada individuo, donde la ideología es un tópico es decir forma parte de una compleja estructura de la realidad, donde la realidad de ser humano puede explicarse desde la división en niveles: realidad social, realidad consciente y realidad inconsciente.

 Vistos desde un punto de vista político, social, económico, cultural e ideológico, en base a las aportaciones con carácter crítico y reflexivo, podemos deducir qué este ensayo multidisciplinario comprende diferentes puntos de vista con bases teóricas, generando una triada indivisible compuesta por: el capitalismo, la ideología y la arquitectura

existe una serie de factores que condicionan el funcionamiento de las distintas estructuras de sociales dirigidas a una evolución banal, creando un fenómeno en las personas de manera individual y colectiva en el cual se cuestiona la conciencia social así como los deseos y aspiraciones de una sociedad, que se enfrenta al consumismo y a los satisfactores instantáneos, que buscan una acreditación social, aceptación y popularidad,  y con este discurso social, implementando en la colectividad mexicana  hipotetizamos que el fetichismo arquitectónico abarcara una homogenización  globalizada en su realidad social, sin embargo  la realidad inmediata  y consiente de cada individuo determinara la forma en que la arquitectura es asumida en su cotidianidad de manera individual y no colectiva  ya que cada persona asumirá bajo sus propios principio la forma en que se consume y asume dicha arquitectura, agregando una realidad inconsciente las aspiraciones de cada individuo y su forma de habitar los espacios.



 EL OBJETO ARQUITECTÓNICO PRODUCTO
DE LA HOMOGENIZACIÓN IDEOLÓGICA


A primera vista la arquitectura  como mercancía tiene una vertiente especial, se trata de un objeto o espacio que tiene alguna utilidad o se dirige a la satisfacción de alguna necesidad, es   producto de un trabajo concreto, en otras palabras, la lógica cualitativa, y posee una forma tangible, es algo admisible a simple vista, que por más que se le dé vueltas no se puede captar la magnitud del valor que expresa monetariamente hablando, ni la sustancia del valor ideológico que se impregna en lo estrictamente social, la arquitectura se expresa en la mercancía dotándola de valor y no tiene una explicación sencilla según Karl Marx se puede entender, en la sociedad mercantil capitalista es el acto mediante el cual la lógica concreta  y cualitativa de la mercancía es expresada en forma de valor y también es abstraída y subordinada como resultado de la subordinación de la forma natural, a la forma de valor la mercancía entra en un entramado donde las leyes del mercado se apoderan de ella con fines de lucro y explotación.
El valor de la arquitectura, tiene entre sus fundamentos la teoría del fetichismo de la mercancía. El espacio arquitectónico como objeto de deseo estabilidad y confort, donde la arquitectura se aprecia como el conjunto de bienes materiales y las relaciones espirituales creadas por la humanidad en el proceso de su práctica histórico social.
 Los valores materiales dados a la arquitectura, ante todo por las fuerzas productivas, pertenecen al campo de la cultura material. Todo lo que es creado por las superestructuras sociales constituye el campo de la cultura espiritual: instituciones políticas, obras científicas, artísticas, condiciones de vida, moral. La cultura material la cultura espiritual están ligadas de la manera más íntima.
La realidad social del individuo y su simbiosis con la cultura espiritual y las fases de su desarrollo, dependen del nivel de la cultura material, ante todo de las fuerzas productivas de la sociedad, está dividida en clases, tiene necesariamente un carácter de separación. La orientación de su desarrollo está determinada por los intereses de la clase dominante es decir la imposición de esta hegemonía sobre los menos afortunados económica mente hablando. El proletariado, al elaborar su cultura utiliza todo lo valioso que en este terreno fue creado por las generaciones anteriores, reelaborándolo críticamente y verificándolo a la luz de su práctica social. Es decir, exaltando las virtudes de su realidad social inmediata.
La arquitectura proletaria es el patrimonio de las más extensas masas y de las demás clases trabajadoras que siguen al proletariado. El proceso de la posesión de la arquitectura por amplias masas trabajadoras constituye toda una revolución, puesto que el proletariado, cumpliendo su misión histórica, refuerza la división de la sociedad en clases, al mismo tiempo enfatiza la distinción como clase proletaria y es a la vez una exponencial gama en las diferencias arquitectónicas de aquellos objetos arquitectónicos por su carácter de masas, por su carácter popular. Es decir, al ser más individuos pertenecientes a las clases trabajadoras más ideológicas se conciben en la forma de apreciar y dotar de valores al objeto arquitectónico, en su carácter de masas los proletariados coincidimos de formas diferentes el objeto arquitectónico, expresando en la vivienda su principal figura.
Es en la vivienda, el hogar o la casa donde representa un acto de fe, en la expresión de la magnitud de valor, es en principio lo que funda a la sociedad mercantil, puede ser expresiones concretas de objetivos mercantiles. La vivienda se ha convertido en una mercancía que contribuye, por otro lado, apuntalar económicamente a la sociedad, que trata de establecer una división de carácter clasista con una lectura económica de superación, por otra parte, con su mercantilización subordinada a la lógica del capital que sea concebida como un producto material destinado al consumo de electrodomésticos objetos de confort servicios e infraestructura.
Trazando una rama de relaciones propias de la sociedad capitalista, que transfiere al ámbito de la vivienda las propiedades que caracterizan a la mercancía y al capital lo que hacen todas sus dimensiones producto, circulación y consumo, al mismo tiempo el aspecto social e individual  queda contaminado por la lógica capitalista, dicho ámbito también adquieren lugar dentro del sistema de dominación y contribuye en múltiples niveles en la reproducción de la ideología fetichista de la clase dominante quién posee  un hogar habitable bajo los conceptos capitalistas posee un mayor nivel económico y social expresando el carácter de fetiche de las mercancías expresa partir de que estas manifestaciones de las relaciones sociales.
Explotando al máximo las ilusiones de la población, lo que hacen es exaltar un proletariado que no tiene conciencia de clase y menos aún de sus posibilidades de futuro, utilizados por el capital como términos de superación, distinción que solo busca sociedades consumistas y globalizadas, piezas en un sistema económico que enfatiza y sataniza la auto construcción de vivienda al considerarla vivienda para pobres.
realidad social y la profunda desigualdad en la distribución del ingreso es una lacerante realidad, sus procesos regresivos amplían la base de los sectores deprimidos con graves implicaciones sociales, económicas y políticas, ocasionando expectativas insatisfechas que a su vez generan renovadas tensiones y conflictos y la proliferación de diversas formas de confrontación social. las condiciones económicas han transformado la masa del país en trabajadores.
La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase y poseen propiedades agrupadas.
Atributos colectivos de la vivienda son ofrecer refugio y habitación a las personas, protegiéndolas de las inclemencias climáticas y de otras amenazas la Organización de las Naciones Unidas en su declaración Universal de los derechos humanos articulo 25 señala que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
En este señalamiento la vivienda deberá cumplir ciertas condiciones para ser digna y enfrascado en estas líneas la ideología colectiva y concierte del ser humano dotará de simbolismos a la vivienda estereotipándola en los modelos que determina el modo de producción que nos rige.
La vivienda adecuada y digna debe encontrarse en un lugar que permita el acceso a las opciones de empleo, equipamientos, espacios libres, accesibles al transporte público, a los servicios de atención de la salud, centros de atención para niños, escuelas y otros servicios sociales. Es decir, la vivienda debe construirse en entornos urbanos plenamente dotados. De manera semejante, la vivienda no debe construirse en lugares contaminados ni en la proximidad inmediata de fuentes de contaminación que amenazan el derecho a la salud de los habitantes.
El Observatorio del Derecho Económicos, Sociales y Culturales establece atributos colectivos y las Condiciones de una vivienda digna y adecuada como son:  La seguridad de la tenencia: la vivienda no es adecuada si sus ocupantes no cuentan con cierta medida de seguridad de la tenencia que les garantice protección jurídica contra el desahucio desalojo forzoso, el hostigamiento y otras amenazas.
Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura: la vivienda no es adecuada si sus ocupantes no tienen agua potable, instalaciones sanitarias adecuadas, energía para la cocción, la calefacción y el alumbrado, y conservación de alimentos o eliminación de residuos. Asequibilidad: la vivienda no es adecuada si su costo pone en peligro o dificulta el disfrute de otros derechos humanos por sus ocupantes. Habitabilidad: la vivienda no es adecuada si no garantiza seguridad física o no proporciona espacio suficiente, así como protección contra el frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otros riesgos para la salud y peligros estructurales.
Accesibilidad: la vivienda no es adecuada si no se toman en consideración las necesidades específicas de los grupos desfavorecidos y marginados. Ubicación: la vivienda no es adecuada si no ofrece acceso a oportunidades de empleo, servicios de salud, escuelas, guarderías y otros servicios e instalaciones sociales, o si está ubicada en zonas contaminadas o peligrosas. Adecuación cultural: la vivienda no es adecuada si no toma en cuenta y respeta la expresión de la identidad cultural.
Donde los atributos negativos se representan de esta forma Viviendas en zonas indeseables o en barrios de alta criminalidad, en áreas propensas a daños,  que ya no son convenientes para los propietarios de viviendas, por ejemplo, por un viaje largo a un nuevo trabajo, con malos recuerdos para un propietario, como muerte, experiencia trágica o divorcio,  con términos de financiamiento hipotecario negativos o altas tasas de interés, pagos altos o saldos de hipotecas al revés, viviendas que causan cualquier otro tipo de desventaja a un propietario.
La vivienda de los pobres y la mejora de sus condiciones de habitabilidad, dependen de un firme compromiso político y de la adopción de una serie de medidas e instrumentos que apoyen los esfuerzos de los segmentos desfavorecidos de la población para construir o mejorar sus viviendas, parte de la realidad consciente es la forma en que se habita la vivienda  que, en algunas condiciones, aparte de insalubres, antihigiénicas, son unas condiciones que llevan a estas personas a verse obligadas a tener que hacer actos que no están bien vistos por la sociedad. Estos actos suelen ser el hecho de que sus casas no son una gran atracción estética ya que están construidas con materiales obtenidos del suelo y de residuos, como basuras, vertederos y otros sitios o materiales donde impera el color gris estableciendo una relación compleja con la realidad inconsciente es decir las aspiraciones de cada individuo, que comprende que la ideología de cada formación social no solamente tiene como función reflejar el proceso económico, sino también enraizarlo en las estructuras psíquicas de los hombres de esa sociedad, en la concepción de la ideología, la división de la sociedad, si es cierto que la participación en el mundo eterno de las ideas está reservada a todo aquel que, por estar exceptuado del trabajo físico, goza de un privilegio.
Los hombres hacen ellos mismos su historia, pero hasta ahora no con una voluntad colectiva y con arreglo a un plan colectivo, ni siquiera dentro de una sociedad dada y circunscrita. Sus aspiraciones se entrecruzan; por eso en todas estas sociedades impera la necesidad, cuyo complemento y forma de manifestarse es la casualidad. La necesidad que aquí se impone a través de la casualidad es también, en última instancia, la económica. Y aquí es donde debemos hablar de los llamados grandes hombres. El hecho de que surja uno de éstos, precisamente éste y en un momento y un país determinados, es, naturalmente, una pura casualidad. Pero si lo suprimimos, se planteará la necesidad de remplazarlo, y aparecerá un sustituto, más o menos bueno, pero a la larga aparecerá
Sólo cuando el hombre se coloca frente a lo no deseable que trae consigo lo inhumano es capaz de identificar, al mismo tiempo, la exigencia implícita de revertir eso mismo, de expresar el deseo de que no se vuelva a repetir y la aspiración y el compromiso por afirmar su "contrario". El hecho de sufrir, resultante de la ausencia de un desarrollo biófilo, produce una tendencia dinámica a vencer el sufrimiento: no queremos que el dolor y la muerte tengan la última palabra. El sufrimiento de la humanidad nos llama a asumir la propia responsabilidad que a cada uno le corresponde ante lo inhumano, pues aquél como estado afectivo común a todos los hombres interpela al consuelo de la solidaridad. De esta manera, lo que hace humanista a esta propuesta antropológica y ética no es la búsqueda de la explotación de las posibilidades humanas, sino la mirada de misericordia y solidaridad ante la fragilidad humana.
 Por su parte, el poder no es ambicionado sólo para fines de enriquecimiento económico. Pues el poder, inclusive el económico, puede ser valorado por sí mismo, y con gran frecuencia la aspiración a causa de él es motivada también por el honor social que produce. Pero no todo poder produce honor social. El típico patrón norteamericano, así como el gran especulador típico, renuncian voluntariamente a él, y de un modo general el poder meramente económico, especialmente el simple poder monetario, no constituye en modo alguno una base reconocida del honor social.
Y a medida que estos productos útiles son asequibles a más individuos en más clases sociales, el adoctrinamiento que llevan a cabo deja de ser publicidad; se convierten en modo de vida. Es un buen modo de vida mucho mejor que antes, y en cuanto tal se opone al cambio cualitativo. Así surge el modelo de pensamiento y conducta unidimensional en el que ideas, aspiraciones y objetivos, que trascienden por su contenido el universo establecido del discurso y la acción, son rechazados o reducidos a los términos de este universo.
 La racionalidad del sistema dado y de su extensión cuantitativa da una nueva definición a estas ideas, aspiraciones y objetivos. Es ahí donde la importancia de la vivienda, va mucho más allá de proveer un techo, que su papel para sostener los medios de vida del poblador es más importante entre más pobres sean los hogares que la habitan mas dotes de fetichizarían y aspiración se presentaran inmersos en la ideología de los habitantes , nuestra época no ha eliminado el antagonismo de las clases; lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado. Según lo dicho por Marx, se determina que: la burguesía es la clase de los modernos capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los asalariados; el proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir.
La segunda vertiente parte de los objetos arquitectónicos a gran escala es decir megaproyectos implantados en la ciudad  que desde la perspectiva marxista, fungen  como respuesta al espacio donde el modelo necesita reproducir su capital, bajo este esquema la infraestructura es el “conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización cualquiera que esta sea y en ese sentido el objeto arquitectónico  será producto de esta respuesta cuando designamos obras bajo esa etiqueta. Por lo cual el objeto arquitectónico a gran escala es decir un megaproyecto busca homogenizar la ideología para su mayor aceptación y compresión sin ser cuestionado su función o uso, el concepto de homogeneización consiste en la desideologización del mensaje arquitectónico; en el que el discurso es desestimar las huellas ideológicas que identifiquen una persona en una corriente oriunda a la posición ideológica que por su arquitectónica oriunda manifiesta.
 La homogeneización arquitectónica procura banalizar el contenido de un programa arquitectónico dotándolo de aspectos internacionales que presenten majestuosidad en su construcción llamando la atención del poblador sobre hechos que, por su naturaleza, puedan interesar a un público amplio e inespecífico. Poniendo en cuestión si el concepto de homogeneización  arquitectónica es suficiente para asegurar que las ideologías mueren en un proceso de homogenización globalizada creando una mayor imprecisión ideológica donde los  destinatarios muestran actitudes contradictorias; por un lado se manifiesta un cambio en la manifestación de posturas ideológicas, que da lugar a nuevas formas comunicativas y expresivas del objeto arquitectónico haciéndolo aceptable para la población y por el otro el usuario del objeto arquitectónico al no sentirse identificado con el discurso arquitectónico se excluirá del mismo, debido a su falta de identificación con él.
Por lo cual reconocemos que existen características que el objeto arquitectónico manifiesta para que se evidencie esta exposición arquitectónica y la homogenización se pueda llevar acabo ya que es más fácil fetichizar objetos, pensamientos y sociedades bajo un contexto semejante y general. La arquitectura es un hecho cultural que refleja en todo momento las condiciones y circunstancias bajo las cuales ha sido concebida y construida, donde hay una íntima relación entre el significado arquitectónico y el modus operandi del sistema económico político y social dominante que determina la riqueza o la pobreza de nuestras ciudades, como lugares propicios para el desarrollo de la imaginación y el ensueño; entre su elocuencia o indigencia como estructuras capaces de ofrecer orientación colectiva, y entre los diferentes modos de concepción, representación e implementación que empleamos para producir nuestro entorno físico.
La construcción arquitectónica como respuesta a los momentos en los que se desarrolla la población y el capital motivados por una siempre creciente obsesión por la eficiencia productiva, dan por sentado que debe existir una relación del todo; transparente y particular entre el proyecto, representado con total precisión, y la ejecución del edificio cuya función debe ser entendible y asimilada por la población para su correcta aprobación.
La función histórica de su construcción particular o publica, que realiza una el estado o un particular, donde el objeto arquitectónico se relaciona con un fin determinado basado en sus principios, ideas y prácticas de producción determinadas por esta misma función. Brindará atención, servicios y será parte de la infraestructura de la comunidad y público en general, para la realización de todos los trámites relacionados con la el desarrollo del modelo económico y sus relaciones determinadas con el propio Edificio con la finalidad de satisfacer las necesidades de espacios habitables para el ser humano, tanto en lo estético como en lo tecnológico.
 Un fenómeno que se ve con mayor recurrencia en la arquitectura, es una cierta tendencia hacia la homogeneización de las formas y recursos constructivos o materiales, de manera que el contexto físico, social o cultural en el que se insertan los proyectos tiene cada vez menos importancia haciendo los desaparecer, y con ello los aspectos propios y característicos de cada cultura o contexto, tienden también a diluirse, dando lugar una cierta globalización y homogeneización de la arquitectura. Imitando modas, tendencias y formas comunes.
Todo proyecto arquitectónico nace de una necesidad, se orienta a la consecución de un resultado dentro de un tiempo limitado, con un principio, un fin cuyos, objetivos que determinan el alcance y los recursos del mismo, las configuraciones, formas, estructura y demás elementos propios del objeto arquitectónico, integran un elemento de identificación cultural, que incluye aceptación social de acuerdo a capacidad de permitir o rechazar conductas, ideas, actividades, reflejar o no relación con el entorno, es por eso que la majestuosidad en los objetos arquitectónicos para reflejar el estilo arquitectónico imperante en su época, su obra arquitectónica debe ser diseñada y construida por los mejores arquitectos en turno, con cualidades que lo destacan como uno de los mejores entre el contexto dotado de lucimiento, hermosura, grandiosidad, esbeltez, altura, amplitud, abundancia de en recursos y materiales tanto como para la estructura y el decorado.
En cuanto a las dimensiones se incluirían actuaciones tales como la determinación de la localización (lugar) y las condiciones iniciales del lugar; donde la preparación de la modernización y el dinamismo frente a los modelos de proyecto ya existentes optimizando las fases de diseño, construcción y mantenimiento en todas sus vertientes, al igual que facilita la generación de sinergias entre las distintas etapas del objeto arquitectónico.
La implantación de un modelo repetitivito corresponde a copias de modelos internacionales de producción masiva, así como negocios réntales en su construcción, aspectos financieros inadecuados, perjudícales para la sociedad, todas instauradas en la en la majestuosidad del objeto arquitectónico en México, se trata de construcciones en masa, con la misma forma y colores. Añadiendo un desarrollo sustentable a sus filas este concepto, propone garantizar estándares elementales de calidad de vida a partir de soluciones basadas en la potencial reorganización del modo productivo que actualmente impera.
La noción de desarrollo sustentable refleja una toma de conciencia de los riegos medioambientales, pero es también un proyecto de sociedad que trata de conciliar criterios ecológicos, económicos y sociales; constituida por sistemas de aprovechamiento y reutilización de recursos naturales. Legalizado en base de certificaciones y aprobaciones  internacionales se trata de una declaración con reconocimiento internacional permite evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de edificios si bien es cierto que entre las ventajas que los nuevos objetos arquitectónicos desarrollados bajo este contexto ofertan el incremento de las prestaciones de sus servicios y productos, mayor satisfacción del cliente, mejor opinión del usuario y aumento de productividad y eficiencia, así como la reducción de gastos.
 Sin embargo, pone en empresas privadas una tarea que debería ser del gobierno. Los certificados se pagan y son gestionados por una empresa privada, cuando estos deberían convertirse en leyes que regulen estas prácticas. Por esto, no estimula la creación de leyes o incentivos gubernamentales. Los cambios que se están desarrollando en las ciudades, cuya política urbanística está basada en una corriente de pensamiento más de corte neoliberal, no solo se manifiestan en la reducción del espacio público sino también en una transformación de estos lugares, en un cambio de su arquitectura.
La mercantilización es un proceso más recurrente donde el espacio arquitectónico es convertido en mercancía no es el ámbito compartido, sino más bien el escenario de una nueva vida urbana donde la ciudad se ha transformado en una galería comercial sobre la base del consumo así en la mercantilización de la ciudad se produce el traslado de una parte importante de las actividades y del poder simbólico de los centros urbanos a los espacios colectivos privados.

C O N C L U S I O N E S

La homogeneización arquitectónica procura banalizar el contenido ideológico de cada habitante, busca el acercamiento generacional o particular para el consumo de espacios desde una vivienda, pasando por los servicios  infraestructura y equipamiento público del que gozan los centros urbanos concediendo de virtudes al programa arquitectónico de cada edificación,  dotándolo de aspectos internacionales o regionales según sea el caso  que presenten majestuosidad en su construcción llamando la atención del poblador sobre hechos que, por su naturaleza, puedan interesar a un público amplio o en algunos casos a un público específico y particular. Poniendo en cuestión si el concepto de homogeneización  arquitectónica es suficiente para asegurar que las ideologías dominantes se encuentran  en un proceso de homogenización globalizada creando una mayor imprecisión ideológica donde los  destinatarios muestran actitudes contradictorias; por un lado se manifiesta un cambio en la manifestación de posturas ideológicas colectivas es decir ideologías aceptadas masiva o regionalmente, que da lugar a nuevas formas comunicativas y expresivas del objeto arquitectónico haciéndolo aceptable para la población asumiendo una postura consiente del individuo y su forma de apropiarse de los objetos arquitectónicos  de manera individual y muchas veces familiar y por el otro el poblador en su forma inconsciente asumirá una forma individual de apropiación del objeto arquitectónico. Por lo cual concluimos que por más fuerte que sea la homogenización no abarcara todas las nociones del individuo, simbolismos, tipológicas, contexto en el que se asume, que existen de manera individual consiente e inconsciente en el individuo, lo cual refuerza el dicho popular cada cabeza es un mundo.




R E F E R E N C I A S

Armando CASSIGOLI, Carlos VILLAGRAN: La ideología en los textos. México, Marcha Editores, 1982-1983. Volumen 1 277p. 263p.

Armando CASSIGOLI, Carlos VILLAGRAN: La ideología en los textos. México, Marcha Editores, 1982-1983.  Volumen 2 263p.



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